Diario de León

Autor de «La sombra de Franco en la Transición»

«La transición dejó como herencia esta partitocracia corrompida»

El periodista presenta hoy en León un libro que homenajea a las víctimas de la represión y en el que repasa los vicios de la transición política, tomando como arquetipo a Martín Villa

Publicado por
Marco Romero - redacción
León

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Ni pacífico ni modélico. La transición es para el periodista Alfredo Grimaldos un proceso inacabado y que ha sumergido en el olvido a las verdaderas víctimas de la represión franquista. -En su libro sostiene que se forzó el cierre de la transición. ¿Está realmente cerrado este proceso? -La transición se hizo de espaldas al pueblo. Lo que intentaron los políticos franquistas que se fueron consolidando con cierta fuerza durante el último periodo del franquismo era desmovilizar la calle. Políticos como Martín Villa, vuestro paisano, son arquetípicos en este sentido. Lo que querían era hacer la transición, pero desmantelando primero los movimientos populares. Y lo consiguieron. Hubo unas luchas tremendas, sobre todo entre 1976 y 1980, coincidiendo con el proceso de amnistía y con las reivindicaciones elementales para conseguir lo que se llamaba entonces la ruptura democrática, como el saneamiento del Estado a través de la disolución de los cuerpos represivos. Pero creo que todavía hoy está pendiente la transición. -En cuanto a la Constitución... -Me hace mucha gracia cuando dicen que la Constitución no se puede tocar... Se hizo hace 27 años, con una pistola en la sien y con artículos impuestos por los militares, antes redactados por el Rey. En aquella época se hurtó al pueblo español la posibilidad de participar en el proceso constituyente, no hubo ningún tipo de debate y se hizo todo de espaldas a los ciudadanos. Recuerdo cuando la revista Cuadernos para el Diálogo filtró el borrador de la Constitución: los políticos se subieron por las paredes. Aquí nunca se ha discutido sobre la conveniencia o inconveniencia de tener un monarca como Juan Carlos de Borbón que, en definitiva, está sentado en un trono que le regaló Franco. Aquí hay muchas cuentas pendientes, muchos errores y vicios autocráticos. Este sistema de democracia partidista, una partitocracia bastante corrompida, es la herencia de que no hubiera una ruptura democrática durante la transición. -Uno de los personajes que sale peor parado en este libro es, como bien dice, el leonés Rodolfo Martín Villa. Usted afirma que durante su etapa como ministro del Interior, la ultraderecha y las fuerzas policiales cometieron y asesinatos con total impunidad. -¡El del Páramo!, como decía aquel. En el libro hay un apéndice en el que relato uno por uno todos los muertos que hubo y cómo quedó cada caso, la mayoría de ellos impunes. -¿Cómo es posible entonces que él y otros personajes hayan tenido una participación tan directa en la actividad política actual? -Ellos mismos se han preocupado por cultivar la desmemoria absoluta que existe. Han rehecho sus biografías y han fabricado un pedigrí nuevo y han combatido abiertamente la posibilidad de que se recuerde quiénes eran. -¿Quiénes fueron entonces los verdaderos protagonistas de la transición? ¿Ese Rey impuesto, por ejemplo? -Desde mi perspectiva, y es el motivo que inspira mi libro, los protagonistas son los luchadores que pelearon durante muchos años en la calle, organizados de distintas formas, para conseguir acabar con los vestigios del franquismo y alcanzar una ruptura democrática para instaurar una democracia de verdad. Y eso no se ha conseguido. Los protagonistas son esos ciento y pico muertos de los que he hablado, ahora sepultados en el olvido. -¿Es entonces «La sombra de Franco en la transición» un libro de la historia que no se contó? -Sí, de la historia que en ese momento se vivió y salió en los periódicos, pero que después se ha silenciado y se ha deformado. -El informe Nizkor y organizaciones como Amnistía Internacional exigen la reparación moral de las víctimas de la represión franquista. ¿Cree que esta deuda histórica será saldada por el Gobierno de Zapatero? -Lo veo difícil. No veo a Zapatero con fuerza para meterse en un asunto tan espinoso como éste, ni para recortar los privilegios de la Iglesia, ni de la banca... -¿Cómo define el momento actual que se vive en torno a la recuperación de la memoria histórica en España, en muchos lugares, como León, especialmente centrada en la exhumación de fosas? -Con 19 años empecé a trabajar en Interviú. Recuerdo que en aquella época José Luis Morales, el padre del periodismo de investigación tras la muerte de Franco, dio un pelotazo tremendo en el 77 con un reportaje titulado «La sima de Jinamar», una cavidad volcánica de Canarias donde arrojaban a los represaliados. En aquella época hicimos muchas cosas, pero incluso la izquierda no existía en la calle. Y el que tenía el control, que era el PC de Carrillo, participó en aquel «consenso». Aquel era el momento de haberlo sacado todo a la luz, de haber rehabilitado a las víctimas, de haber exhumado los restos y enterrarlos dignamente. 30 años después de la muerte del generalísimo, es indignante que todavía estemos con más de 20.000 muertos enterrados y que los cementerios sigan teniendo el «Caídos por Dios y por España». Lugar: Biblioteca Fundación Sierra Pambley. Hora: Hoy, a las 20.00.

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