La banda se considera una de las orquestas más brillantes de la Gran Manzana neoyorquina
El sonido afrocubano de Arturo O'Farrill cierra hoy el Otoño Jazz de Caja España
El pianista fue uno de los protagonistas de la película de Fernando Trueba «Calle 54» Ritmos negros en

Nada mejor para clausurar un excelente Otoño Jazz que el sonido trepidante de la Afrolatin Jazz Orchestra con el pianista y director Arturo O' Farrill, una suerte de todo terreno que se desenvuelve a la perfección en los diferentes estratos de orquestador, arreglista, compositor y director, además de ser un estupendo pianista. Esta noche, a las 20.00 horas, en la sala El Albéitar, cierra con su banda este espléndido ciclo de jazz que anualmente programa con acierto Caja España. Arturo O'Farrill, el director de la Afro-latin Jazz Orchestra, nació en México y creció en Nueva York, entre los trepidantes sonidos del afrocuban jazz. Una noche de 1997, el Centro Cultural Cubano de Nueva York lo galardonó por su monumental trayectoria en la música cubana. Lo admiraron desde entonces. Con su boina y su humildad de artista grande, Fernando Trueba lo contrató para su película Calle 54 . ¡Qué manera de hacer sonar los metales! Al piano estaba su hijo, Arturo, para reafirmar que continúa la saga de buenos músicos. La historia musical de Arturo comenzó siendo apenas un adolescente, tocando el piano en la Carla Bley Big Band. Luego se desarrolló como solista junto a los grandes: Dizzie Gillespie, Steve Turre, Papo Vázquez, The Fort Apache Band y Wynton Marsalis. En 1995 pasó a dirigir la banda de su padre, la Chico O'Farrill's AfroCuban Jazz Orchestra, residente en el legendario club Birdland, de Manhattan, y con la que Arturo ha viajado el mundo. Su nombramiento al frente de la Afro-latin Jazz Orchestra es un reconocimiento, no sólo a su meritorio trabajo como pianista, orquestador y director, sino también a la influencia de los ritmos cubanos en el jazz y a la monumental obra de su padre. Cuando nace el palacio del jazz en el Time Warner Center de Nueva York, hogar del jazz del Lincoln Center y de su bien amada hija, la Afro-latin Jazz Orchestra, una big band de metales y percusión bajo la dirección del pianista Arturo O'Farrill, se desató la fiebre del latin afrojazz en la Gran Manzana. ¿Puede un edificio bailar, cantar y marcar el ritmo de la música? Pues esta casa del swing, que se estrenó recientemenete en el último rascacielos vanguardista construido en La Gran Manzana, frente a Central Park, ha bailado desde entonces, con la más trepidante, acariciadora y libre de las músicas. Este multipropósito Centro del Jazz contiene la gran sala The Rose Theate, una más pequeña, The Allen Room, y un espacio íntimo para el Dizzy's Club. Las tres salas han sido diseñadas para lograr una interacción entre la audiencia y los músicos. Como en el antiguo teatro arena, el público rodeará a los ejecutantes. El complejo también ofrece El Salón de la Fama del Jazz, salas de exposiciones y varias aulas para la educación musical. Así, el centro marca el retorno del jazz al área donde se escuchó por primera vez, en 1917, la original Dixieland Jazz de Nueva Orleans, la sala Reisenweber's de la 8 Avenida y la calle 58, en el corazón de Manhattan. Hoy este ritmo y estos sones de siempre volverán al Albéitar de la mano de uno de los grandes. Hora: 20.00. Entrada: cinco euros.