El escritor ha recibido ya premios como el Nacional de Literatura
El Instituto Cepedano se suma a la petición del Cervantes a Crémer
El galardón para el poeta y columnista de Diario de León ha sido pedido también por el Instituto de Poesía

El poeta Victoriano Crémer, una de las mentes más lúcidas de la sociedad española actual
El Instituto Cepedano de Cultura se ha sumado a la lista de instituciones e intelectuales que desde hace unos días vienen pidiendo el premio Cervantes para el popular poeta, ensayista, narrador y periodista Victoriano Crémer. «Los méritos del veterano escritor, de 99 años, son tan rotundos, y por todos conocidos, que su enumeración resultaría, sin duda, innecesaria», destacan. Asimismo, recuerdan que Victoriano Crémer, cronista oficial de León, es un claro referente para varias generaciones que han abrazo la literatura y el periodismo en sus diferentes formas y medios. El Instituto Cepedano de cultura estima que para alguien que, como Victoriano Crémer, ha sido ya merecedor de galardones tan prestigiosos -entre ellos cabe destacar el Nacional de Literatura, Medalla de Oro al Mérito del Trabajo, el Boscán del Instituto de Cultura Hispánica, el Premio de las Letras de Castilla y León, o la Medalla de Oro de la Provincia-, no debería existir ningún impedimento para que el Ministerio de Cultura le conceda esta nueva recompensa. Este organismo se suma así a las demandas realizadas desde otras instituciones de la comunidad, como el Instituto castellano y leonés de poesía. Crémer, miembro de numero de la Academia castellano y leonesa de Poesía, nació en Burgos en 1907, aunque ha pasado casi toda su vida en León, donde ha trabajado como tipógrafo y periodista, estuvo involucrado en el partido anarcosindicalista en León y sufrió encarcelamiento tras la Guerra Civil. En 1944 apareció su libro de poemas titulado Tacto sonoro , además de Hijos de la ira , Sombra del Paraíso y La estancia vacía ; aunque fue sobre todo, el año de Espadaña , la revista de crítica y de poesía que fundaron Antonio González de Lama, Eugenio de Nora y el propio Crémer. También destacan de su obra Nuevos cantos de vida y esperanza (1952), después vinieron Furia y paloma (1956), Tiempo de soledad (1962) -Premio Nacional de Poesía-, Ante el espejo. León 1920-1940, Última instancia (1984), El cálido bullicio de la ceniza (1990) y La resistencia de la espiga (1997). Victoriano Crémer ha incluido en su obra una serie de intereses que van desde las preocupaciones existencialistas a la denuncia de la injusticia social y la degeneración de los valores en la sociedad contemporánea.