Diario de León

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Cimientos para la supervivencia

El fotógrafo Adrian Tyler expone en la galería Tráfico de Arte una muestra de fotografías que reflejan el modo de vida en el norte de Escocia

Adrian Tyler posa ante una de las obras que expone en Tráfico de Arte

Adrian Tyler posa ante una de las obras que expone en Tráfico de Arte

Publicado por
Marcelino Cuevas - león
León

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Solas frente un viento continuo que las azota sin misericordia. Muy cerca de las olas más salvajes del Atlántico. En un archipiélago del noroeste de Escocia en el que la vida es extremadamente difícil, existen unas pequeñas casas habitadas por gentes solitarias, por seres que se integran en el agreste paisaje en el que viven. Adrian Tyler ha querido trasladar al mundo, a través de la fotografía, la realidad de este enclave único donde con cada amanecer se inaugura una nueva aventura para sus moradores. «El fotografiar casas -dice el artista- es recurrente en la historia de la fotografía, pero mi idea fue recoger la realidad de los hogares más humildes de esta comarca casi salvaje en el contexto de su duro paisaje. Todas las fotografías tienen como protagonista un mismo tipo de casa, un mismo punto de vista y una misma luz. Con esta repetición lo que pretende el fotógrafo, es reforzar el mensaje que intenta transmitir». El resultado de este trabajo lo pueden ver los leoneses estos días en la galería Tráfico de Arte. Opina Tyler que el fotógrafo «sólo puede destacar si es capaz de reflejar sus auténticos sentimientos». Lo que explica la insistencia de su obra en ciertos temas, como son los espacios que el ser humano ocupa y su impacto sobre la tierra. La serie de fotografías que Adrian Tyler presenta bajo el título Cimientos muestra una serie de edificaciones de apariencia frágil, más si se tienen en cuenta las condiciones extremas del lugar donde se encuentran enclavadas. Pero que se mantienen desafiantes ante los elementos. Son construcciones para las que se han empleado los materiales más diversos, la mayoría de las veces recuperados de usos anteriores, pero que se convierten milagrosamente en contenedores de vida. Son la respuesta humana a los glaciares que en la última edad de hielo arrastraron gran parte de la tierra de las Highlands y las islas de Escocia, dejando rocas y flores alpinas al borde de un continente expuesto a los elementos más inclementes. Las fotografías de Tyler resumen perfectamente unas condiciones de vida extremas. «Aquellos que se quedaron a vivir en Escocia -dice- han utilizado su ingenio para sobrevivir en tiempos de fuerzas cambiantes, tanto en términos políticos como económicos o medioambientales». Casas de piedra, ladrillos reciclados, hojalata¿ pequeños cubículos que son poco más de una chimenea y un espacio mínimo a su alrededor. Viviendas, quizá, de pescadores solitarios que llevan muy dentro la memoria de los humanos que dejaron su rastro en las islas hace más de 5.000 años. Un lugar abierto a todos los vientos que Adrian Tyler retrata de forma magistral.

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