El director teatral asegura que la escenificación es su obra más expresionista y ambiciosa
Urdiales recrea hoy en «La Barraca de Colón» la decadencia del héroe
Teatro Corsario celebra a su manera el cuarto centenario del navegante en el Auditorio

Imagen de una de las escenas de la obra dirigida por Fernando Urdiales
«Le salvan sus últimos años de existencia, aquellos en los que la vida le convierte en un héroe caído, su otro yo». Fernando Urdiales explicaba de esta manera el espíritu que ha insuflado al navegante en su última propuesta teatral, La Barraca de Colón , que hoy se representa en el Auditorio. La última coreografía de Teatro Corsario -nominado a un premio Max por la adaptación de Celama - es una obra expresionista, orquestada por el exceso como forma de manifestar la decrepitud, la decadencia y el olvido de la personificación del héroe. Para bajarle de la peana, Urdiales se ha servido del exceso, del brillo descarado y trágico de una troupe circense que desmontan la historia oficial del descubridor de América. «Son ellos los que nos acercan a su perfil más humano y a su faceta de engañador engañado, de perdedor, en definitiva, que es la alegoría más común del héroe contemporáneo», explica el director. Es el espíritu trágico del perdedor, el espíritu de Quijote, aquel con que Faulkner ideó a sus personajes -«ninguno de nosotros logró realizar el sueño de la perfección, así que hay que juzgarnos teniendo en cuenta nuestro espléndido fracaso en la consecución de lo imposible»- y que parece casar a la perfección con esta barraca iconoclasta. En estos términos lo expresa Urdiales cuando dice que su objetivo al idear esta escenificación era «inclinar la rígida imagen del poder» con el fin de obtener puntos de vista más interesantes desde los que observarlas. «Si tratáramos de palpar las aristas, los recovecos, los orificios y los fluidos del personaje, tal vez podríamos abrir la imaginación hacia otras ficciones que lo hicieran más humano y también menos despreciable», asegura. Se trata, por lo tanto, de una revisión de la historia o, al menos, de una visión crítica de la imagen de Colón que nos ha transmitido la crónica oficial. Todos los momentos del viaje están presentes en la obra: el pasado de Colón, los preparativos del viaje, los avatares de la aventura, el final de una historia que parecía épica y se torna lírica en la desventura del final... «El héroe monolítico, plantado con abrumadora presencia en tantos países del mundo, ha sido objeto de una biografía construida a partir de «documentos» que tratan de argumentar la mentira interesada, defendida sin pudor alguno de manera obsoleta, por los siglos de los siglos», asegura Urdiales, que se muestra irónico además con la pelea que existe entre las ciudades que aseguran acoger los restos del explorador. La crítica coincide al señalar que se trata de uno de los montajes más brillantes de cuantos ha realizado el director leonés. El propio Fernando Urdiales aseguraba hace escasamente un mes que con La Barraca de Colón la compañía ha tocado techo. Aunque especifica que Teatro Corsario recibe subvenciones de la Fundación Siglo, recordaba que si la Comunidad quiere una compañía teatral debería apostar de manera más firme por ella. «No recibimos una compensación económica suficiente», lamentaba, y añadía que la vida de Corsario peligraba de seguir así las cosas. Hora: 21.00. Lugar: Auditorio Entrada: 10 euros.