La primera red de agua potable que tuvo León hace 2.000 años apareció hace siete en Eras
Patrimonio teme que la Ronda Norte dañe el acueducto romano
Exige un estudio arqueológico «intensivo» de la vía que unirá la Ronda Este con Carbajal
El trazado de la futura Ronda Norte podría dañar la primera red de agua potable que tuvo León hace 2.000 años y que partía de un manantial aún inédito, discurría por la carretera de Carbajal, el barrio de San Esteban, Álvaro López Núñez y Puerta Castillo. Parte del acueducto, localizado por primera vez en 1875, emergió hace siete años durante la construcción de la ronda interior que conecta la carretera de Asturias con Carbajal de la Legua. La Comisión Territorial de Patrimonio revisó ayer el proyecto de la Ronda Norte -que conectará la Este con Carbajal-, presentado por el Ministerio de Medio Ambiente, y expresó su temor por un trazado que «se realiza sobre los terrenos por los que discurre, verosímilmente, el acueducto romano de abastecimiento de agua al campamento legionario de León». Por ello, la citada comisión ha exigido una «prospección arqueológica intensiva» de dicho corredor, para evitar que las obras destruyan una obra de ingenería construida en el siglo I. Cuando hace nueve años el acueducto salía a la luz cerca del centro de ocio y deporte de Eras el Ayuntamiento no tomó las suficientes precauciones y permitió que las máquinas llegasen primero y destruyeran una parte, pese a que los técnicos conocían el trazado del acueducto. Muchos de los ladrillos de esta singular conducción de agua aparecen marcados con el sello de la Legio VII Gemina Flexi, lo que permite datar la canalización entre la llegada de este destacamento (años 74-75 de nuestra era, cuando obtiene el título de Felix) y el año 198, cuando alcanza además el título de Pia, bajo los auspicios de Septimo Severo. Los romanos habrían construido el acueducto al tiempo que levantaban el recinto amurallado y realizaban la primera fase de las termas. El acueducto concluiría, probablemente, en las termas situadas hoy bajo la Catedral. Puede que parezca poco espectacular -sin duda no tiene nada que ver con el de Segovia-, pero el acueducto leonés no deja de ser singular por varias razones. En primer lugar, fue construido de ladrillo y no de piedra, algo insólito teniendo en cuenta la preferencia de los romanos por este material y máxime, si se tiene en cuenta la porosidad del ladrillo, precisamente, en una estructura destinada a la conducción de agua limpia. Además el trazado en algunos puntos discurre «contra pendiente». Según apuntaron en su día algunos arqueólogos, el trazado total del acueducto podría superar los diez kilómetros de longitud. Todo apunta a que la conducción va hacía el monte San Isidro. Sería interesante descubrir el mantantial del que captaban el agua, porque generalmente los romanos erigían junto a ellos edificaciones conmemorativas -pequeños templos o ninfeos-. En 1985 habrían aparecido siete metros del acueducto en las inmediaciones de la puerta septentrional del recinto amurallado (Puerta Castillo). Pero el acueducto