Diario de León

Ramón D'Andrés dejó claro que el asturleonés es una lengua románica

«Para mantener una lengua hace falta o el poder o la solidaridad»

Julio Borrego, María Egido y Gutiérrez, Tuñón, entre otros, participaron en el congreso sobre Pidal

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E. Gancedo - león
León

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Interesante y reveladora fue la segunda jornada del ciclo Menéndez Pidal y 'El dialecto leonés' , que tuvo lugar ayer en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras. Investigadores y filólogos de varias universidades describieron pormenorizadamente los diversos rasgos y fenómenos lingüísticos que han hallado en Asturias, León, Zamora, Salamanca y Miranda del Douru. Julio Borrego, de la Universidad de Salamanca, aseguró que para mantener viva una lengua hace falta, por lo menos, una de estas dos cosas: o el poder, o la solidaridad entre sus hablantes, «y ninguna de ellas -a su juicio- se ha dado en León». En efecto, apenas ningún representante del poder o con prestigio social ha empleado en época moderna la lengua leonesa, y además, la gente que la habla suele avergonzarse de ello, en la falsa creencia de que es señal de incultura e ignorancia. También fue seguida con mucha atención la intervención de Ramón d'Andrés, de la Universidad de Oviedo, quien esbozó una visión general sobre la situación actual que vive el asturleonés en Asturias. Dejó bien claro que Menéndez Pidal «estableció el taxón de asturleonés, lo definió como lengua dentro del panorama de las lenguas románicas», pese a que el maestro lo llamó dialecto por el «pensamiento castellanista», según dijo, que impregna toda su obra. También hizo referencia a que, en Asturias, la mayor conservación del idioma, su intenso cultivo literario, la concepción que la población tiene de él como lengua y patrimonio propios, y la creación de entidades como la Academia de la Llingua, ha propiciado que continúe el Surdimientu (resurgimiento) de los años setenta y una activísima labor filológica que, sin embargo, parece «invisible» fuera del Principado. Por contra, en León, el proceso de degradación de la lengua y su falta de percepción como algo positivo, propio, continúa hoy, haciendo desaparecer rasgos que Pidal encontró hace cien años. María Cristina Egido, de la Universidad de León, habló de cómo las isoglosas se van moviendo cada vez más hacia el Oeste y cómo formas como you (yo) o dous (dos), se encuentran difícilmente y ya tan sólo en Cabrera o Laciana, casi siempre en hablantes ancianos. En Zamora y Salamanca Por su parte, los profesores Antonio Álvarez y José Luis Herrero hablaron de Zamora y Salamanca, respectivamente, señalando el primero formas como barcillar (viñedo nuevo), arare (arar), riestra (ristra), rosnar (rebuznar) o buéis (bueyes) que aparecen incluso en el Este y Sur de Zamora; y el segundo, recordando el empleo literario del habla popular de Salamanca y enumerando los trabajos científicos que se han hecho sobre el tema. Coincidieron en que, en estas dos provincias, el castellano ha arrinconado, en gran medida, a las hablas leonesas.

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