El obispo confesó que ahora también se ve mejor el paso del tiempo y la suciedad de las paredes
San Isidoro sale de las tinieblas con 25.000 vatios de luz interior
Endesa ha costeado los 120.000 euros que ha costado la iluminación de la basílica

El obispo inauguró la iluminación junto a Rodolfo Martín Villa (sentado)
El retablo de San Isidoro ha salido de la oscuridad. Focos y proyectores colocados en puntos estratégicos de la basílica han sacado de las tinieblas detalles hasta ahora imperceptibles. La Fundación Endesa, que preside el leonés Rodolfo Martín Villa y que en los últimos años ha acometido la iluminación de más de la mitad de las catedrales españolas, ha sido la artífice del milagro. Las obras las ha llevado a cabo el Ayuntamiento y la compañía eléctrica ha pagado la factura; exactamente, 120.000 euros. El obispo de León, Julián López, agradeció ayer a Martín Villa y al alcalde -presentes en una improvisada ceremonia inaugural- una iluminación que, como confesó, permite «no sólo ver mejor los detalles de la arquitectura, sino también el paso del tiempo y las marcas ennegrecidas de los muros». El obispo expresó su deseo de que «muy pronto» pueda llevarse a cabo la limpieza interior de la basílica. Según algunas fuentes, en las próximas semanas concluirán las obras de restauración de la cubierta y, a continuación, podría comenzar la reparación de los muros de la basílica, donde existen zonas muy degradadas por la humedad, así como desconchones, grietas y fisuras. Julián López subió al altar mayor para explicar a los sorprendidos fieles que abarrotaban el templo la causa de que una numerosa comitiva hubiera interrumpido sus rezos. Anunció que próximamente se colocará un foco que iluminará directamente la custodia donde se exhibe de forma permanente el «santísimo». Los técnicos han instalados las nuevas luces orientadas hacia los paramentos y techos, de forma que destacan los entrantes y salientes, en un juego de contrastes luz-sombra. Los expertos han tenido en cuenta en el proyecto de iluminación el espíritu austero del edificio románico. En la capilla de Santo Martino también se ha hecho la luz. Más de dos centenares de lámparas y focos, con una potencia total de 25.000 vatios, han cambiado la imagen de un templo en el que rejas, capiteles, ventanales e imágenes pasaban desapercibidos por el deficiente alumbrado. Las nueva iluminación será aún más espectacular cuando concluya la limpieza de la piedra interior.