Actriz
«La televisión va muy rápida, es un ejemplo de la sociedad»
La actriz jienense, que protagoniza la comedia de TVE-1 «Con dos tacones», afirma que trabaja para no volverse loca

Rosario Pardo, que saltó a la fama con «Crónicas marcianas»
Rosario Pardo trabaja «para no volverse loca» y no le preocupa si está en televisión , cine o teatro, su medio de toda la vida hasta que se convirtió en una marciana fija de Javier Sardá. En su paso por Crónicas marcianas se metió en la piel de numerosos personajes, pero el que más caló fue el de Rocío Jurado. Luego llegó Cuéntame cómo pasó y su popularidad subió como la espuma por encarnar a Nieves, la peluquera reconvertida en empresaria de boutique. Desde el pasado marzo esta jienense recientemente instalada en Madrid es una de las cinco protagonistas de Con dos tacones, delirante comedia de Boca Boca que ha sufrido más de un vaivén en TVE-1. -La serie se instaló en la noche de los jueves, en competencia con los «late-nights», pero ha sido trasladada a los martes y en horario estelar. -Estoy muy contenta. Todo el equipo está muy ilusionado con el cambio. Lo normal es que una serie salga a las diez de la noche, una hora a la que puede funcionar. Yo creo que no estamos equivocados porque la gente me para por la calle y me comenta que el trabajo les gusta, que está bien. -No es habitual que la pequeña pantalla dé una segunda oportunidad. -Hay que dar opción a que la audiencia sepa que hay una nueva serie y se encariñe con los personajes. Hace falta paciencia. El mundo televisivo va muy acelerado, no hay reposo. Hay muchos ejemplos de espacios y propuestas de ficción que empezaron muy flojillos y luego se dispararon. Como espectadora me ha pasado que he querido ver algo en la tele y ya lo habían quitado. La tele va muy rápida, pero es un reflejo de la sociedad. -Usted ha dicho que no buscaba trabajar en televisión. -Cierto. Que esté en este medio es algo circunstancial, porque soy de una generación que viene del teatro, un arte más romántico, artesanal y sufrido en el que no hay tantas prisas. Pero la televisión me encanta porque se pueden hacer cosas alucinantes. -Pero usted sabe lo duro que es el «share». -Sí, pero es lo que hay. En esta profesión dependemos de la gente que nos ve. Esto también pasa en el teatro, porque si no hay público, a las dos semanas estás en la calle, pero en la televisión es más exagerado. «Con dos tacones» registra unos porcentajes bajísimos y no me parece justo. Y lo digo con conocimiento porque he estado en muchas series. -En «Con dos tacones» interpreta a Carmen, una ex maruja. -Me gusta mucho este personaje porque tiene ese punto cariñoso y, como todos, también tiene ese monstruito que llevamos dentro y que cuando sale... Carmen es una mujer muy loca, muy infantil. Lo he preparado cogiendo cosas de mi madre, mi hermana, mi tía, y luego lo he pasado por mi tamiz. -¿Qué le ha enseñado la televisión? -He aprendido a trabajar en equipo. Yo me implico mucho con todos, hablo con los compañeros y con los técnicos y, como en todos los oficios, coges cariñazos y también odiazos. -¿Cómo se lleva con sus compañeras de la serie? -Estamos muy al principio. Llevamos seis meses de grabación, todavía estamos en la fase de engranaje. -En su caso hay que hablar de «Cuéntame...». -Eso es irrepetible. En España no hay una industria audiovisual, pero, de vez en cuando, ocurren milagros como ese. -Esta nostálgica producción también tuvo unos inicios difíciles. -Al principio también sentimos presión, porque no sabíamos donde íbamos. Poco a poco, la audiencia se fue sumando y fueron cuatro años en antena. -Gracias a la televisión entró en la categoría de popular. -Esto me ha pillado ya mayor, por lo que no me he vuelto loca por la fama. No me creo más por estar en televisión, tengo mucho Shakespere detrás. -Es inevitable recordar su paso por «Crónicas marcianas». -Me lo pasé estupendamente. Yo no he pasado por Arte Dramático (estudió Hispánicas) y allí me dieron campo libre a la improvisación, donde tienes que poner los cinco sentidos. La verdad es que flipé, me fue muy bien con los catalanes, que son muy serios. -¿Tuvo muchas ofertas si iba de Rocío Jurado? -Muchas, pero tenía clarísimo que no lo iba a aceptar porque llevaba detrás 22 años de oficio. -De tener una varita mágica, ¿qué le gustaría hacer? -Me pirro por hacer un musical, pienso que lo disfrutaría como una leona. Lo que tengo es la próxima película de Chus Gutiérrez, que filmaré en junio.