La intimidad de los afectados
«¿Deberán comprometerse por escrito (los investigadores) a no retranscribir en sus trabajos los nombres de las personas afectadas? Esta es una de las soluciones apuntadas, pero en todo caso estará en manos de los 11 Estados adoptar una decisión», agregó. Sin embargo, para gran parte de la comunidad científica, el acceso a Bad Arolsen no tiene mayor interés. «Desde el punto de vista de la investigación, no hay nada nuevo que esperar de esos documentos», afirmó el profesor Wolfgang Benz, director del Centro de Investigaciones sobre el Antisemitismo de la Universidad Técnica de Berlín y autor de numerosas obras sobre el Holocausto y el Tercer Reich. «Por mi parte, espero descubrir detalles microscópicos que ignoraba hasta ahora», agregó. «Los investigadores estadounidenses, que desde hace tiempo reclaman a coro y a gritos su apertura, lo hacen a menudo por motivos demagógicos, acusando a Alemania de que quiere disimular su pasado», añadió. SSe olvidan de que esos documentos contienen datos potencialmente muy delicados para las personas afectadas», señaló finalmente Benz.