El menú del día en Cannes: ensalada de tiros y delicias turcas

Ebru Ceylan, el director turco Nuri Bilge Ceylan y Nazan Kesal
Ni el gastrónomo más osado podría haber previsto el menú del día que reservaba para la competición por la Palma de Oro del 59 Festival de Cannes: ensalada de tiros con pretensiones y, de postre, delicias turcas. Al igual que hacen muchas mujeres con la carta del restaurante, a veces es mejor empezar por el final y echarle un ojo a los postres. Tal era el caso y el turco Nuri Bilge Ceylan, con su depurada y minimalista Iklimler , dejó mejor sabor de boca que el estadounidense Richard Kelly con su exacerbada Southland Tales , un perfecto ejemplo de que el que mucho abarca, poco aprieta. La cuarta película de Ceylan, no obstante, tampoco agradó por igual a los asistentes al pase de prensa, en el que, como en los toros, hubo división de opiniones. Iklimler (titulada en francés Les climats ) es una de esas cintas de ritmo pausado en el que se intuye el tiempo dedicado al trabajo con los actores. Porque Ceylan (Estambul, 1959), en su personal conversión en hombre orquesta, no sólo escribe, dirige y monta, sino que coprotagoniza la cinta -y nada mal, por cierto- en el papel de marido de la que es su esposa en la vida real, Ebru Ceylan, la cual ofrece un festín de matices interpretativos. Así pues, todo queda en casa para este hombre que en anteriores filmes asumió también la dirección de fotografía, usó su propia casa y pertenencias como decorados y puso ante la cámara a parientes y amigos. Su competidora Southland Tales trae a colación que, como decía Francisco de Quevedo, el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. Y es que la segunda cinta de Richard Kelly (Newport, 1975) ofrece de nuevo, un lustro después de su prometedor debut en Donnie Darko , una trama en torno al fin del mundo, pero con la que no demuestra haber cuajado aún como cineasta.