El artista manchego destaca que sólo trata de mostrar su sensibilidad
El hiperrealismo de Antonio Lópezobtiene el Premio Velázquez
El jurado valoró la «solidez pictórica» y la «verosimilitud» del pintor de la Gran Vía madrileña

El artista recibe el premio después del pintor Juan Soriano
El hombre que pintó la Gran Vía madrileña de forma más real que la propia calle ha obtenido el Premio Velázquez de las Artes Plásticas 2006, un galardón que está dotado con 90.000 euros y que concede anualmente el Ministerio de Cultura en reconocimiento a la labor de toda una vida. Nacido en Tomelloso (Ciudad Real), Antonio López García, de 70 años, es una persona solitaria, ensimismada en su trabajo, a la que sólo le importa el perfeccionamiento de su arte. La ministra de Cultura, Carmen Calvo, no pudo contactar con él para comunicarle el premio. «Está trabajando y no lleva móvil; se le hemos dicho a su hija por teléfono». Según el acta del jurado, leído por la propia ministra, «la pintura, el dibujo y la escultura de Antonio López hunde sus raíces en la más pura tradición realista española, siendo la obra de Velázquez uno de sus referentes fundamentales por su solidez pictórica y su verosimilitud». En opinión del jurado, el artista manchego es un clásico en su concepción de la pintura, en sus cánones y en su composición. «Le interesa la realidad, los objetos y los sucesos de la vida cotidiana, dotándolos de un personal sentido poético que le ha valido el reconocimiento internacional. Escuela realista Está considerado el padre de la escuela realista madrileña y su estilo ha influido en generaciones más jóvenes». El presidente del jurado y director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Ramón González de Amezua, resaltó el antiacademicismo del pintor de Tomelloso. «Ahora es académico quien cultiva la abstracción; el único pintor realista que tenemos en la academia es Antonio López». Cuarto de baño Minucioso hasta la obsesión, el padre de la escuela realista e hiperrealista se formó junto a su tío, el también pintor Antonio López Torres. De él tomó el gusto por representar los objetos de la vida cotidiana, y de Salvador Dalí valoró «la importancia trascendental del dibujo». En sus cuadros se pueden encontrar cuartos de baño, tazas de váter, ventanas, paisajes rurales, rincones urbanos y los elementos más variopintos de la naturaleza. «No trato de captar la realidad sino de mostrar mi sensibilidad», ha dicho en más de una ocasión el pintor manchego. En 1992, el exquisito realizador Víctor Erice filmó El sol del membrillo , en el que intentó plasmar su proceso creativo. La película mostraba cómo pintaba un membrillo. Su estilo hiperrealista ha influido en artistas como Toral y Villaseñor.