León presta a Las Edades
La nueva edición se inaugura en Ciudad Rodrigo el 9 de junio y exhibirá nueve obras de arte cedidas por la Catedral, San Isidoro, La Virgen del Camino, las Carbajalas y las Concepcionistas

León volverá a brillar en Las Edades del Hombre. Ha prestado nueve tesoros para la próxima edición, que bajo el título Kyrios, se inaugurará el 9 de junio en Ciudad Rodrigo. La cesión de valiosas piezas leonesas para estas exposiciones ha sido una constante desde que el fallecido José Velicia tuvo la brillante idea, hace más de una década, de mostrar las obras de arte sacro acumuladas durante siglos por la Iglesia. Riquezas desperdigadas en muchos casos por ermitas y conventos que rara vez pueden ser contemplados por el gran público. En esta ocasión, León recibirá en «pago» la restauración de algunas de las piezas que ha prestado. Antes de su exhibición, pasarán por el taller del Monasterio de Santa María de Valbuena, sede de la Fundación de las Edades del Hombre. El resto de las joyas leonesas han llegado ya a la localidad salmantina. San Isidoro ha cedido tres piezas, aunque una de ellas, la célebre biblia visigótico-mozárabe, es una simple réplica. Asimismo, el Museo Catedralicio ha donado temporalmente otras tres piezas, entre las que destaca un crucificado románico que fue restaurado en el 2001 a través del premio de pintura Catedral de León, cuyos fondos se destinan anualmente a rehabilitar una obra de arte. Este crucifijo procedente de la parroquia de Torrecillo fue tallado en el siglo XII, si bien su policromía corresponde al XV. Es fácilmente reconocible porque en lugar de corona Jesús lleva bonete, lo que le da un aspecto muy peculiar; además, la imagen de Cristo es excesivamente frágil. Aparte de las seis piezas procedentes de la Catedral y San Isidoro, la próxima edición de Las Edades contará con otras tres obras de arte de la diócesis de León. Dos pinturas de los conventos de las Carbajalas y las Concepcionistas y la que promete ser la gran sorpresa: el Santo Cristo de la Humillación, originaria de la iglesia parroquial de La Virgen del Camino; una obra muy poco conocida, que preside la capilla a la que da nombre.