La contraprogramación enfrenta a cadenas y revistas
Las cadenas no tendrán que adelantar su parrilla de programas con once de antelación sino con siete, de acuerdo con la nueva reglamentación que prepara el Gobierno. La medida no satisface ni a los operadores privados ni a las revistas de televisión por causas completamente opuestas. Las cadenas comerciales, que siempre se opusieron a la llamada ley de contraprogramación, tampoco lo están con esta reducción de 4 días por la que apuesta el Ejecutivo porque consideran que limita la libertad de empresa y de competencia y mantienen que al espectador medio con dos días de adelanto de la programación les es suficiente. Por el contrario, las revistas del sector afirman que la futura norma perjudica a los intereses de los consumidores y la valoran como insólita en el mercado audiovisual europeo y estadounidense. La modificación que prepara el Ejecutivo se articulará con una disposición adicional al reglamento que desarrollará la ley del cable, que será aprobada por el Consejo de Ministros mediante real decreto. El Gobierno está a la espera del preceptivo dictamen favorable del Consejo de Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (CATSI) para poner en marcha esta nueva norma con la que las cadenas privadas están disconformes, a pesar de flexibilizar los plazos de adelanto de las parrillas. A través de la Unión de Televisiones Comerciales Asociadas (UTECA), las privadas exponen que el nuevo texto responde a las características de una televisión analógica «de mediados del siglo pasado, cuando un sola cadena emitía en blanco y negro, y no a una televisión del siglo XXI, incardinada en la era digital, como más de 200 canales que llegan al espectador por ondas hertzianas, los satélites, el teléfono fijo, el teléfono móvil o internet. Eso no es modernizar el país», afirman a través de un comunicado. Las cadenas comerciales aseguran que los operadores de televisión son los primeros interesados en que los espectadores conozcan detalladamente y con antelación suficiente la programación que van a emitir, pero la obligación de hacerla pública con 11 o 7 días de antelación «limita la libertad de empresa y de competencia».