Inmersa en una nueva novela, recomienda a las familias que fomenten la lectura entre sus hijos
La escritora leonesa Josefina Aldecoa recibe el Premio Gabarrón de las Letras
La escritora leonesa Josefina Aldecoa (La Robla, 1926) recibió ayer el Premio Internacional Fundación Cristóbal Gabarrón de las Letras 2006. «Estoy muy agradecida y contenta de recibir esa distinción» subrayó la autora de La educación de nuestros hijo (2001), quien se consideró como profeta en su tierra y añadió no tener «más que motivos de agradecimiento con Castilla y León», por el trato que en la comunidad se da a sus libros y por galardones como éste o como el Premio Castilla y León de las Letras, que se le concedió hace dos años. La escritora y pedagoga se encuentra actualmente en Santander junto a su hija Susana (quien dirige junto a ella el Colegio Estilo, en Madrid), dándole forma a su próxima novela. «Estoy en la primera etapa, cuando intentas saber cuánto va a suceder desde el principio hasta el final, para luego desarrollarlo por capítulos. Espero terminarla pronto, pero aquí estoy estupendamente: aislada, con vacaciones, tiempo libre». La autora de Los niños de la Guerra ( 1983) recomendó a las familias «que fomenten la lectura entre sus hijos» desde que estos son más pequeños. «En la formación influye mucho el ambiente y la afición por la lectura que se viva en cada hogar. Si se empieza por contarle cuentos (inventados o clásicos) a un niño a la hora de dormir o a cualquier otra, se consigue que entre en contacto con un mundo de ficción que le entretiene y le seduce», señaló. «Lo ideal es que cuando empiecen a leer por sí mismos cuenten con los libros adecuados, y los padres puedan ir comentándolos con él. En mi opinión eso es fundamental. Luego cada uno elegirá el tipo de libro que más le atraiga, pero lo fundamental es brindarle ese contacto con el escritor desde el principio», subrayó la leonesa. El juado, presidido por el profesor de Teoría Política de la Complutense, Benigno Pendás, ha querido reconocer con el galardón «su estilo como escritora, maestra y cronista de la España de postguerra; su descripción de figuras femeninas de la generación de los 50, que contó en sus libros de memorias En la distancia o Confesiones de una abuela; su trabajo como novelista en obras como El vergel o El enigma; y su entrega a la pedagogía, que se concretó en 1960 con la fundación del Colegio Estilo, donde transmite a sus alumnos el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza».