Diario de León

| Entrevista | Florinda Chico |

«He tenido una vida bonita, pero dura»

La actriz, que ha dedicado 60 de sus 80 años a la interpretación, sólo volvería para hacer «una cosa tranquila» en televisión

La veterana actriz Florinda Chico, que acaba de cumplir 80 años

La veterana actriz Florinda Chico, que acaba de cumplir 80 años

Publicado por
Chusa L. Monjas - madrid
León

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Desde niña lo tuvo claro. «Mamá, quiero ser artista», la famosa frase de Concha Velasco, la pronunció mucho antes Florinda Chico. Y no fue fácil porque en su pueblo, Don Benito (Badajoz) no había teatro amateur -«bueno, no había de nada», recuerda-. Hasta que en 1946 cogió su maleta, puso rumbo a Madrid y conoció al maestro Jacinto Guerrero, con quien debutó en el teatro La Latina con tres números de La blanca paloma. Luego hizo de todo: salas de fiesta, cabaré, café-teatro, revista, zarzuela, comedias, obras de Valle Inclán, series y películas, algunas de ellas en cuatro semanas. «He tenido una vida muy bonita, pero muy dura. Lo mío no ha sido un camino de rosas, pero estoy satisfecha porque nunca pensé conseguir tanto», -Cuando echa la vista atrás ¿hay más luces o sombras? -Sombras no. Mi vida es bonita. Estoy muy satisfecha de la carrera que he tenido, porque todo lo he hecho con cariño y respeto. No cambiaría nada. Como todos, me he equivocado en cosas y he participado en películas que se hacían en un mes, porque había que comer, pero no me avergüenzo de ellas. He hecho un cine bastante digno. -Siempre dice que lleva la profesión en el alma. -Y es verdad. Pero ahora las cosas han cambiado muchísimo. Tengo 80 años y no quiero salir como si tuviera 50, porque hay que saber retirarse a tiempo. Nunca me he quitado años, cada edad tiene su encanto. Yo soy Florinda Chico desde que me parió mi madre, mi ilusión era ser artista y lo soy. Desde chica envidiaba a los feriantes que iban por mi pueblo. -Es curioso, pero usted resulta igual en la calle que en el teatro y el cine, y se manifiesta tal y como es, sin recovecos. Quizá por eso es una de las acrices más queridas... -Respeto mucho a la gente. He comprobado que me quieren mucho, siempre lo he notado. Cuando murió mi madre, la centralita de TVE se colapsó de llamadas de toda España preguntando por qué estaba trabajando si mi madre había muerto. -Lo suyo es vocacional. -Totalmente. Desde que tuve uso de razón quise ser artista. Se lo decía a mi madre, pero en el pueblo no había nada. Este es un oficio precioso pero muy duro. En una ocasión estuve cinco meses sin ver a mis hijos, algo que me pesa mucho Hadie me ha ayudado, seguí mi marcha y pasé de soldado raso a general. -En su currículo figuran más de 150 películas. -Exactamente 153. -Muchos sólo recuerdan su trabajo en «Cría cuervos», de Saura, y «La casa de Bernarda Alba», de Camus, y no las más de veinte comedias que hizo con Ozores o con Pedro Lazaga. -Siempre respeté al director que tenía. Hacer reír es muy gratificante y más difícil que hacer llorar. Me acuerdo mucho de La casa de Bernarda Alba porque vivía la hermana de García Lorca, Isabel. Decían que yo no era la actriz para el papel porque era demasiado espléndida, entonces le dije a Mario Camus que hacía una prueba, y él dijo que no, que si yo no hacía el personaje, él no hacía la película. Fue muy hermoso. -¿A que cineasta echa de menos en su lista? -A Luis García Berlanga. Me llamó una vez, pero no pude porque estaba en otro proyecto. Almodóvar es muy bueno, es un gran director, pero no me veo yo en sus películas.

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