| Reportaje | Cocos y piña por doquier en la Cascada de los Forfogones |
Paraíso tropical, un día en Cofiñal
Tras catorce años perdidos en una isla paradisíaca, los protagonistas de «Estirpe de tritones» vuelven a la pantalla de la mano de su director Julio Suárez, esta vez con un

Ensayo de una de las secuencias de la película, en la Cascada de los Forfogones, Cofiñal
Toma primera, escena octava y... ¡acción!. El equipo de rodaje de Estirpe de tritones. Más allá de ningún sitio comienza los ensayos y graba las primeras tomas, con ilusión y ganas de trabajar; y es que han pasado catorce años desde que se grabó la primera parte de la historia, pero todos recuerdan con entusiasmo y, sobretodo, con mucho humor aquel corto que les hizo naufragar en una isla. Cocos, piña, y botellas de alcohol, los supervivientes de la isla mucho tienen que agradecer a aquel destructor americano causante de su hundimiento. Cofiñal se convierte por un día en un paraíso caribeño, la decoración y el escenario de la acción están cuidados al más minucioso detalle, únicamente el frío de las primeras horas de la mañana te recuerda que el paraíso «tropical» -sin duda el paisaje es impresionante- pertenece a la montaña leonesa. Horas de ensayo y de trabajo duro harán posible que el largometraje dirigido por Julio Suárez llegue a la gran pantalla para la primavera-verano del año que viene. «Pretendo que el largometraje no se quede sólo en una parodia, sino que llegue a ser una comedia en toda regla, con lo que implica la extensión de la palabra, que se pueda establecer con él una crítica. Se trata de una película antibelicista y es posible obtener una conclusión de ella» comenta el director. Otro de los puntos que Julio Suárez quiere destacar es la colaboración que su obra fílmica está recibiendo por parte del Ayuntamiento y la Diputación de Puebla de Lillo. Desde la entrada en el precioso pueblo montañés se puede sentir la atmósfera mágica del cine. Juan Pajares, Felipe Zapico y Jaime Rodríguez, son algunos de los aventureros isleños, quienes se encuentran encantados de estar entre los elegidos del nuevo proyecto, y bromean constantemente recordando viejas hazañas. Maquilladoras, técnicos, cámaras, actrices... todos preparados para dar lo mejor de sí -el trabajo en equipo y la complicidad entre todos ellos es admirable-. Kilos pesados de distintos materiales discurren por el verde y fresco caminito que lleva hasta la caída de la Cascada de los Forfogones para dar vida al ambiente que evoca la comedia, que «parodia las típicas películas de submarinos pero a la leonesa» explica Pajares. Risas y buen humor, reyes del día. Los minutos pasan y lo que sólo era un proyecto va cogiendo forma. La nueva película cierra la historia de la tripulación, pero... ¿será el final de estos atípicos náufragos?