Actriz
«A los hombres les siguen gustando las mujeres florero»
La actriz, bióloga y guionista estrena mañana en Antena 3 la serie «Ellas y el sexo débil», con la que espera conseguir el mismo éxito que logró con el serial anterior, «Ana y los 7»

La actriz Ana Obregón se encuentra cada día mejor con su madurez
Apostó por trabajar en televisión y no ha parado. Primero como presentadora y luego como motor de comedias de éxito. Después de Ana y los 7 (TVE-1), ha impulsado otro nuevo título, Ellas y el sexo débil , que se estrena este miércoles en Antena 3. Una serie producida por Boca a Boca que alimenta cierta ironía sobre el machismo. Tiene una gran astucia para detectar qué historia puede concitar a audiencias mayoritarias y sabe venderse como personaje. Detrás de esta mujer que sigue convocando portadas en la prensa rosa hay una trabajadora pertinaz que se enfrenta a un nuevo reto. -«Ellas y el sexo débil», un título muy sarcástico... -Muy directo. Los hombres no han cambiado, quienes lo hemos hecho somos las mujeres. Durante millones de años hemos tenido el mismo papel (procrear, cuidar de los niños, la casa..), una herencia genética que hemos superado en los últimos años y demostrado que también podemos ser protagonistas de la Historia. - ¿Cómo es su nuevo personaje? ¿Qué tipo de mujer representa? -Soy una condesa, una mujer florero, toda la vida a la sombra de mi marido. Porque detrás de un gran hombre hay una mujer cansada. Los hombres que han triunfado fuera han tenido dentro de casa una mujer que se ocupa de los niños y de la intendencia. Es fácil triunfar así. Yo interpreto a esa clase de mujer al principio de la serie. Hasta que un día, después de aguantar todo, incluidos los cuernos, se planta. Y empieza desde cero. -¿Cómo ha sido en su vida la relación con los hombres? -Difícil porque a los hombres les gusta justamente un personaje como el que interpreto en esta serie y yo soy muy independiente, he vivido siempre de mi trabajo, y a los hombres les gusta llevar los pantalones. Siguen prefiriendo a los floreros, que no molestan, y que si se cansan que de ellas cogen otras más bonitas. -Ha trabajado mucho en la televisión. Le ha tomado gusto... -La televisión me encanta porque el cine en España están muy mal, desgraciadamente. Y ahora se está cuidando mucho la ficción televisiva. Hay actores muy puristas que ponen reparos a la televisión y luego al final acaban trabajando para ella porque se hace muy poco cine. En Estados Unidos todos los grandes actores han salido de la televisión. -Pone mucho empeño en su trabajo, no para... -Tengo talento para hacer muchos cosas y lo utilizo. Si no se me dieran bien me dedicaría a ser mujer florero. -Y sin embargo, la imagen que aparece de usted en la prensa rosa es de frivolidad... -Eso es para tontos. ¿Dónde está la frivolidad?. Tengo dos carreras, un master y no he parado de trabajar. Los tontos entienden así la frivolidad. - ¿Ha disminuido el cerco sobre usted en la prensa del corazón? -No es que haya disminuido, es que demando y voy ganando juicios. He conseguido que me sigan menos. Y luego es que yo me paso diez horas metida en un plató, y los paparazzis no madrugan. Salgo muy poco, y aun así cuando lo hago empiezan a decir tonterías. -¿Le molesta la imagen que dan de usted? -Es muy injusto lo que hacen no sólo conmigo sino con mucha gente famosa, que nos convierten en protagonistas de sus programas basura. -¿Qué le parece la televisión que se hace? -Gracias a Dios hay muy buena calidad en las series españolas, lo que anima a seguir trabajando. En cambio, hay programas sobre famosos que nos amargan la vida. Y es en todas las cadenas sin excepción. No sé que imagen estamos dando a los menores. -¿Lleva bien entrar en la madurez? -Cada vez mejor. Tiene mucho que ver con el enriquecimiento interior. No llevo mal cumplir años, aunque me hubiera gustado con veinte años tener la cabeza que tengo ahora. Pero eso es imposible. Hay que ser positivo porque todos cumplimos años. Tengo mejor relación con las personas que quiero y, además, veo que algunos hombres me eligen a mí en lugar de a una chica de 20 años. La vida ha cambiado, pero hay mucho machismo.