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En la escotilla aparece un hombre con una misión que amenaza a Locke Batacazo Eva deja el Central por otro centro Actualmente se emite en 55 países
En el estreno de la segunda temporada de Perdidos, el miércoles 13 de septiembre, La Primera solamente logró un 13,2% frente al 22,6% de Antena 3 con la película Última llamada y el 19,2% de Tele 5 con el concurso Desafío bajo cero . Con todo, está entre lo más interesante de la noche y se mantiene como una de las ficciones norteamericanas más sorprendentes de los últimos años por mucho que los guionistas amenacen con entrar en una deriva arriesgada. En la doble entrega de hoy, en el capítulo Orientación , los tres hombres que permanecían encerrados en una trampa en el suelo, son liberados por Ana Lucía y su grupo. Ante el asombro de Sawyer, Michael y Jin, sus captores se identifican como otros supervivientes del avión siniestrado. Y al igual que ellos, han ido sobreviviendo como han podido. Jack se mete en la escotilla para dar con Kate y Locke. Allí encuentra a un hombre que amenaza a Locke con una pistola e insiste en teclear unos números en un ordenador cada 101 minutos. En Todos odian a Hugo , una vez revelada la identidad del hombre de la escotilla y su misión en la isla, Jack le cuenta a Hurley lo que está ocurriendo. Por otra parte, mientras Ana Lucía y el grupo se están preparando para cruzar la isla, Michael se adentra en la jungla con la intención de encontrar a su hijo. «Sic transit gloria mundi» , que diría el erudito pirata de Astérix. O sea que no somos nadie. Antena 3 había anunciado con gran bombo la serie de Ana Obregón Ellas y el sexo débil , presuntuosamente exhibida por su autora como una versión autóctona de Sexo en Nueva York . La semana pasada, cuando el estreno, la competencia -léase Telecinco-, que no es tonta, reaccionó oponiendo a esa serie uno de sus pesos pesados, Hospital central , dañando gravemente a la Obregón en casco y sala de máquinas. Antena 3, desorientada como siempre, decidió pasar Ellas y el sexo débil a la noche del lunes, es decir, en el imposible mar que desde hace años dominan CSI y Mira quién baila , y además retrasó la emisión hasta las diez y media, cuando los mencionados programas ya habían enganchado a su multitudinaria audiencia. Resultado: 11,5% de share , dos millones de espectadores; pierde setecientos mil espectadores y 4,6 puntos de cuota respecto a su estreno. Después de esto, puede darse el barco por hundido. Ahora las cúpulas de cadenas y productoras estarán examinando el problema y fabricando sus complejas explicaciones en términos de mercado. Pero no. El problema de Ellas y el sexo débil no es la situación en la parrilla, la elección estratégica del horario, el encarnizamiento de la competencia, la selección del target ni ninguna de esas otras cosas que tanto preocupan a los expertos de la tele y que con tanta soltura dominan. El problema es, simplemente, que no es una buena serie. Una música bien escogida, un repertorio de actores generalmente eficaces (Luis Fernando Alvés, María Barranco, Tete Delgado, etc.), una puesta en escena lujosa y unos decorados diseñados al milímetro, virtudes todas que confluyen en este producto, son cosas que no sirven para nada si la historia que nos van a contar es infumable, si su planeamiento es lelo, si las situaciones son reiterativas, si los diálogos son previsibles y si toda la narración se hace girar en torno a un único personaje que no despierta universal estima, defectos todos ellos que igualmente confluyen en Ellas y el sexo débil . ¿Tan difícil es entenderlo? La industria audiovisual española ha evolucionado mucho en los últimos quince años. Parte de esa evolución ha consistido en una intensa profesionalización o, quizá mejor, mercantilización del ramo. Por así decirlo, hemos empezado a producir historias como quien fabrica automóviles. Pero una historia para televisión no es un automóvil. Una serie es un relato. Requiere los mismos títulos que un buen cuento, una buena novela, una buena película. Tampoco sobrará un poco de inteligencia. Y sobre todo, necesita que haya algo interesante que contar. Por eso ha naufragado lo nuevo de Ana Obregón. No es fácil resumir un episodio de esta serie por su estructura coral. En No me acuerdo de olvidarte, Eva deja el Central para ejercer de médico titular en otro centro hospitalario. Laura se enfrenta a Cruz por un diagnóstico. Los hijos de Vilches llegan al hospital mientras él confirma sus sospechas sobre Alejandro. De propina, repondrán dos episodios. Total, casi cinco horas de Hospital Central. Desde su emisión en 1998, ¿Quién quiere ser millonario? es uno de los concursos de mayor éxito en toda la historia de la televisión. El concurso se emite en 55 países con cuotas de audiencia que llegan al 75%. En la versión española presenta Carlos Sobera. Cada concursante arranca con 100 euros, multiplicándose hasta llegar al máximo de un millón.