Los padres continúan a la espera de que el obispo medie en el conflicto
Los puericantores dejan el coro de la Catedral definitivamente
El deán no está dispuesto a rectificar las críticas que lanzó contra los niños en la misa dominical

Imagen del coro de los puericantores, al que el deán prohibió cantar el pasado domingo
La Escolanía de Puericantores Catedral de León, integrada por una treintena de niños de entre 7 y 12 años, anunció ayer que no volverán a cantar en la seo leonesa, después de que el pasado domingo el deán, Felipe Ramos, pidiera a los feligreses «disculpas por la música que es una vergüenza». Los padres de los niños pretenden presentar una queja por este asunto ante el obispo de León, Así lo aseguró ayer presidenta del coro, María Dolores Otero, quien indicó que, a pesar del convenio que tienen suscrito desde hace cinco años con el Cabildo en virtud del cual los pequeños cantarían un domingo al mes, el coro no regresará a la Catedral porque considera «una humillación» el comentario del deán. Los hechos sucedieron en la misa de doce del pasado domingo cuando el deán, antes de comenzar el Evangelio, «se subió al atril y dijo que debo comenzar pidiendo disculpas a los asistentes por algunos fallos que han ocurrido y sobretodo por la música que es una vergüenza», aseguró Otero. En ese momento, «empecé a buscar a qué música se refería, porque los niños apenas habían cantado una cancioncita, hasta que me dijeron que se refería a los niños». «Pero si lo habían hecho normal», comentó la presidenta del coro, quien relató que ante este comentario «se levantó una madre cogió a su niño y lo sacó». Acto seguido otros padres hicieron lo propio, hasta que fueron saliendo uno a uno los pequeños, incluidos sus padres e incluso abuelos, además de algún otro feligrés que quiso mostrarles así su apoyo. «Se pusieron en la parte trasera de la Catedral y se quitaron las túnicas», afirmó la presidenta del coro, que calculó que saldrían unas sesenta personas entre niños, padres y abuelos que precisamente habían ido a la seo gótica a oírles cantar. A medida que iban saliendo, la gente aplaudía a los pequeños y, en este momento, el deán queriendo quitar hierro al asunto dijo que «supongo que esos aplausos no son para mí», manifestó. La indignación de los familiares se hizo patente en la parte trasera de la catedral, donde se armó «un guirigay», momento en el que salió un canónigo de la seo, don Fidel, para aplacar los ánimos y «puso la cosa aún peor», según explicó la presidenta.