Diario de León

Cuarenta latigazos y el pago de nueve vacas al ladrón de una vaca

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e. g. | león
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La ley de la época era algo ciertamente diferente a lo que conocemos hoy. Miguel Cordero del Campillo, catedrático emérito de la Universidad de León, habló ayer de Físicos, albéitares y barberos , deteniéndose en las informaciones que sobre el cuidado de animales aparecen en los textos medievales legionenses. Explicó que, en el caso de la medicina humana, el concepto de médico iba más o menos unido al de cirujano y farmacéutico, una especie de sanador polivalente. Lo mismo pasaba en el de la veterinaria (Cordero encontró la expresión curator bestiarum ) con el veterinario o albéitar, que era más bien el herrero o ferrero . Los animales, en especial vacas y caballos, tenían una importancia capital en la vida del León de hace mil años, y así, Miguel Cordero recordó casos como la sentencia (dada «por la ley de los godos») al ladrón de una sola vaca, de sufrir cuarenta latigazos y pagar nueve vacas. Como el hombre no las tenía y no creía soportar los latigazos, tuvo que entregar todos sus bienes. También se refirió el humanista de Vegamián -quien subrayó la importancia de aquella Caja León gracias a la cual hoy están publicados muchos documentos medievales, «ese es el leonesismo de buena ley, dijo»- al gran prestigio que entonces tenía la ciencia árabe y judía. Muy gráfica y sugestiva fue también la ponencia de F. Javier Fernández Conde, catedrático de la Universidad de Oviedo, sobre población foránea. Constató lo común que eran entonces los nombres (y ropas) árabes (Zahed, Haceme, Mutarrafe), sobre todo en los momentos de esplendor de Al-Ándalus, y pidió que se hiciese un análisis exhaustivo de zonas del sur de León para ver la influencia árabe en la toponimia.

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