Una revisión profunda determinará qué les ocurre a las gárgolas

En las próximas horas los expertos llevarán a cabo una inspección más exhaustiva de las gárgolas y la cubierta de la Catedral, aunque adelantaron ayer, tras una supervisión de emergencia, que ninguna más corre riesgo de desplomarse. El director general de Patrimonio, Enrique Sáinz, apuntó ayer la posible existencia de filtraciones, que explicarían el desplome de dos gárgolas en el intervalo de cinco días. La futura investigación pretende determinar qué «afección» -término empleado por Sáinz- tienen las gárgolas. El arquitecto conservador del templo, Mariano Díez Sáenz de Miera, dirigirá hoy los trabajos de «repaso» de pináculos y gárgolas, «para diagnosticar con mayor certeza su estado de conservación». El responsable de Patrimonio destacó que las dos gárgolas que se precipitaron contra el suelo habían sido acondicionadas e impermeabilizadas en 1998, precisamente por la misma empresa que lleva a cabo ahora la restauración de las vidrieras (Esoca). Sáinz aseguró que la caída de pináculos es algo histórico en la Catedral, así como otros desprendimientos de piedras. Sin embargo, el deán, Felipe Fernández Ramos, no recordaba el miércoles pasado que se hubiera caído ninguna gárgola en los cincuenta años que él lleva en la Catedral. El director general de Patrimonio reconoció que eran «alarmantes» estos dos accidentes y abogó por un mantenimiento continuo del templo gótico, para que los «pequeños desprendimientos que se produzcan estén controlados y no causen alarma».