Diario de León

| Análisis | Un tesoro despreciado |

Esta restauración es una ruina

El hundimiento y posterior rotura del suelo es tan sólo una de las «grietas» que presenta el edificio, en el que se requiere una nueva rehabilitación antes de que sea tarde

Las grietas forman parte del decorado

Las grietas forman parte del decorado

Publicado por
Cristina Fanjul - león
León

Creado:

Actualizado:

San Miguel de Escalada es como una batalla con varios frentes abiertos. Un año después de que el por entonces Jefe Territorial de Cultura, Jaime Lobo, inaugurara la rehabilitación de las obras, el templo mozárabe sigue lamiéndose las heridas. El miércoles se hundió el suelo del ábside, pero si no se pone remedio podría perderse mucho más. Sin ir más lejos, los sillares del norte del edificio tienen agujeros por los que se filtra el agua al interior, las humedades campan a sus anchas, los testigos que los técnicos dispusieron para controlar los posibles movimientos del edificio se han caído al suelo, el espacio dedicado al futuro museo carece de piezas y, en su lugar, hay chinches, moscas muertas y demás fauna invertebrada, la zona de la excavación se ha convertido en un embalse para el agua caída en el otoño y la ventana geminada mozárabe del pórtico está peligrosamente inclinada, con una fractura que apareció hace años y que a nadie parece inquietar. Y todo esto en un inmueble que fue declarado Monumento Nacional en 1886 y propuesto para Patrimonio de la Humanidad en 1994. Insisto, todo esto después de que las obras de rehabilitación concluyeran un año atrás. ¿A quién habría que pedir daños y perjuicios si el ara se hubiera perdido? Hay que recordar además que la restauración no estuvo exenta de polémica. Las excavaciones arqueológicas sacaron a la luz restos de no menos de 200 individuos (entre ellos en confesor de Felipe II) que estuvieron en bolsas de basura durante meses hasta que se trasladaron para su estudio a la Universidad de León. Desde Promonumenta se exige que los huesos sean sepultados nuevamente en el monasterio. Así se lo solicitaron hace dos años por carta a la Consejería de Cultura, aunque aún no han recibido contestación alguna. Además, el muro de contención que se levantó para impedir que el talud derrumbara parte del inmueble no protege el monasterio de las inclemencias del tiempo ni del agua, con lo que las filtraciones y las humedades han originado la vuelta del musgo a la piedra del templo.

tracking