Diario de León

Artista

«A veces tengo la sensación de que la guerra civil no ha terminado»

El día 20 el Musac inaugura su exposición titulada «Abajo la inteligencia», en la que el artista madrileño muestra su particular visión de la reciente historia de España

El artista Fernando Sánchez Castillo «dentro» de una de sus obras

El artista Fernando Sánchez Castillo «dentro» de una de sus obras

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

El 20 de enero se inaugura en el Musac la exposición Abajo la Inteligencia, del artista madrileño Fernando Sánchez Castillo. La muestra, que se clausurará el 2 de mayo, revisa aspectos significativos del pasado más reciente de la historia de España. -¿Qué va a encontrar el espectador al visitar «Abajo a la Inteligencia»? -El espectador se va encontrar en primer lugar con un cartel de bombillas en el que pone Abajo la inteligencia. Normalmente el museo, especialmente el museo de arte contemporáneo, es un lugar en el que se festeja la cultura, la capacidad de trasgresión y la audacia intelectual de poder pensar de manera diferente, de encontrar diferentes respuestas al mundo contemporáneo. Abajo la inteligencia tiene su origen en un momento en el que cualquier tipo de discrepancia ideológica con el poder iba a ser suprimida. En mi opinión, esta censura, esta amenaza por parte del poder hacia el rigor intelectual y hacia la cultura en general hizo un daño tremendo a nuestro país. Este «¡Abajo la Inteligencia!, ¡Viva la muerte!», que Millán Astray le espetó a Unamuno, dio origen no sólo a una censura real, física, a un temor real de los intelectuales a pensar y a decir lo que pensaban, sino que trajo una dinámica que se ha prolongado hasta nuestros tiempos. Todavía hoy en nuestra sociedad existe la autocensura, y creo que esta es la peor forma de censura, es decir, no poder decir lo que realmente deberíamos decir porque pensamos que es demasiado atrevido o trasgresor. -¿Qué efecto pretende producir en aquel que observa su obra? -La verdad es que no pretendo producir ningún efecto en el espectador, simplemente pretendo llevar a cabo una exigencia intelectual, mi exigencia de representación de la manera más libre posible. No hay una interpretación en arte, no hay un efecto, está muy claro que hay que distinguir entre lo que es arte y propaganda, porque son cosas radicalmente diferentes. Yo lo que trato de hacer es un ejercicio intelectual, que por supuesto tiene unas consecuencias conceptuales, pero me veo incapaz de predecir los efectos de mi trabajo sobre el espectador. -Para la exposición «Abajo la inteligencia» ha producido obras específicas. ¿Puede adelantar ago sobre ellas? -Aparte de la pieza de las bombillas, hay otras piezas específicas. Una de las nuevas piezas de producción estrella para el Musac es un vídeo que llevaba bastante tiempo intentando realizar y por el que llevo desde finales del 2003 intentando colaborar, entre comillas, con una institución como es el Museo del Ejército. Para este vídeo he intentado conseguir unas piezas que este museo custodia, concretamente la máscara funeraria y la mano en bronce de Franco, y me he encontrado todo tipo de motivos para no poder acceder a ellas. El arte contemporáneo parece ser que tiene un poder trasgresor que genera una cierta desconfianza, y por eso no se me ha permitido el acceso a estas obras. Como nueva producción tenemos una representación escultórica del momento en el que se destruye la primera escultura que fue erigida en honor a Franco. También nuevo para el Musac tenemos también el mástil y los bancos del barco Azor, que era el barco de Franco. -¿Por qué siente tanto interés por el pasado histórico? -He vivido y he crecido en un clima de cierta congelación del tiempo. Del año 1936 al año 1978 o incluso hasta 1981, con el intento del golpe de estado, mi familia no ha podido hablar de lo que pensaba o de lo que estaba pasando. Creo que es importante conocer en profundidad las imágenes que nos han sido legadas, o a veces en exceso presentadas. Creo en el arte como re-presentación, y pienso que es importante volver la mirada a estos temas. El mero ocultamiento de algunos hechos luctuosos, la imposibilidad que tenemos de enfrentarnos a un objeto real, como el coche de Carrero, que estuvo expuesto en un museo hasta bien entrada la década de 1980, nos indica que hay una voluntad oculta de no reflexionar sobre estos temas. A veces, tengo la sensación de que la guerra no ha terminado. Decir esto es muy fuerte, porque precisamente es lo que se quiere evitar. Creo que para cualquier artista contemporáneo, intentar escapar del pasado, intentar escapar de la historia, del momento que nos toca vivir, es, sino un error, cuanto menos imposible. -¿Cree necesario reconstruir la memoria de los eventos del pasado? -Ocultar ciertos hechos hace que muchas veces estén más presentes. Los silencios son a veces mucho más importantes que los gritos. También es cierto que nuestra historia últimamente se está perdiendo, cuanto más nos esforzamos en defender una identidad cultural o nacional más estamos inmersos en una sociedad globa. La inmigración está cambiando radicalmente nuestro sentido histórico de lo que es España, y creo que esto es bueno, e inevitable. -¿Qué puede aportar el arte a la hora de reflexionar sobre nuestro pasado reciente? -El arte no tiene una finalidad única, lo único que se pretende es tener la capacidad de percibir los problemas, las nuevas situaciones. de una manera más amplia. Mi necesidad de trabajar sobre estas imágenes del pasado reciente surge precisamente por superar su carencia.

tracking