Diario de León

El destino de cien joyas expoliadas a San Isidoro

Alejandro Valderas afirma que la mayoría de las piezas sustraídas a la colegiata se encuentran en buen estado, pero hay museos que tienen «copias falsificadas» y otras están en paradero desconocido

Facsímil que se encuentra en San Isidoro del «Beato de Facundo»

Facsímil que se encuentra en San Isidoro del «Beato de Facundo»

Verónica Viñas
León

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San Isidoro ha estado en el punto de mira durante siglos. Sus tesoros han sido esquilmados, vendidos y robados. Algunas piezas salieron de la colegiata en extrañas circunstancias, como el Beato de Fernando I y Sancha . Museos de todo el mundo poseen objetos sustraídos a esta basílica románica. El concejal de la UPL Alejandro Valderas afirma que ha localizado más de cien piezas en museos y bibliotecas y que la mayoría se encuentran a salvo y en perfecto estado de conservación, a diferencia del citado beato que custodia la Biblioteca Nacional y que sufre daños irreparables. Valderas, que el año pasado pidió la creación de una web avalada por las instituciones en la que «colgar» las piezas sustraídas a León, con el fin de localizar las que llevan siglos en paradero desconocido, no consiguió que la Junta la pusiera en marcha, pero desde entonces decenas de personas se han puesto en contacto con él para dar pistas sobre algunas obras. Y es que San Isidoro ha sido «la iglesia más expoliada» de la provincia. Por ejemplo, en Florencia hay un pedazo de la valiosísima arca de los esmaltes, donde consta el nombre del soldado francés que lo arrancó. «La leyenda de que las tropas napoleónicas saquearon San Isidoro es absolutamente cierta». En la biblioteca británica hay una colección de cartas de biblistas del siglo XVI y XVII, comprada a un sacerdote leonés. Valderas dice que, pese al desinterés de la Junta en este asunto, su partido no ha perdido el tiempo. No sólo ha averiguado el destino de obras que estaban ilocalizadas, sino que, en algún caso, al detectar que estaban a la venta alguna institución leonesa ha podido adquirirlas -como unas tablas de Nicolás Francés procedentes de la Catedral de León-. También hay piezas falsificadas que algún museo expone como si procedieran de San Isidoro. Es el caso de un célebre artista de principios del siglo XX, de nombre Eguiagaray, quién realizó piezas en polvo de marfil imitando tallas medievales, como el cristo de San Isidoro, que, según Valderas, en Inglaterra se exhiben como las auténticas. El concejal leonesista es consciente de las escasas posibilidades de conseguir la devolución de los tesoros expoliados a San Isidoro y otros monumentos de la provincia. Pero, al menos, es posible averiguar el camino que ha seguido la pieza, los posibles daños o roturas y quiénes han sido sus propietarios a lo largo del tiempo. Un seguimiento que es práctica habitual en Europa. Tras la pista Este trabajo «detectivesco» lo está llevando a cabo desde hace tiempo Valderas, bibliotecario de profesión, quien tiene docenas de cajas con información sobre miles de obras de arte diezmadas a iglesias, monasterios y ermitas de León. Tiene la descripción del objeto, la procedencia, la fecha aproximada de su desaparición, fotografías y, en algunos casos, su destino final. Tanto los miembros de la Unidad de Patrimonio de la Benemérita como la Interpol, en sus páginas web subrayan que el porcentaje de recuperaciones de obras de arte robadas es alto (un 24 por ciento) cuando se dispone de fotografías. El problema, en el caso de San Isidoro, es probar que las obras fueron robadas y no vendidas legalmente. Con la complicación añadida de que muchas de las piezas arrebatadas a León llevan décadas fuera de la provincia, lo que dificulta su «rescate». No obstante, no hay que olvidar que la mismísima Mona Lisa, de Leonardo da Vinci, fue robada del Louvre en 1911 y recuperada en 1913... Reclamar el Códice Roderici En la Biblioteca Nacional, aparte del Beato de Fernando I y Sancha, también llamado de Facundo, se encuentran otros cinco códices leoneses, cuyo estado de conservación se desconoce, pese a que en la institución afirmaron que no padecían daños. Sin embargo, la institución que dirige Rosa Regás negó inicialmente que el Beato de Facundo sufriera daños, por lo que Promonumenta pone en duda el trato dispensado a estas joyas únicas en el mundo. Es posible que, a través del Procurador del Común, exijan a la Biblioteca Nacional pruebas de que estos manuscritos están debidamente conservados. Entre estos códices está la Historia Roderici , de 1238, un texto que relata la vida del Cid contada desde la perspectiva de León, del que existe un recibo de pago, lo que abre expectativas para su posible devolución a San Isidoro.

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