| Análisis | Tres meses por delante |
Cien artistas recrean su paisaje Los escultores y el paisaje; simbolismo y figuración
Un centenar de pintores, escultores, poetas, cineastas y vídeo creadores contrastan sus obras con las creaciones del pintor palentino en un homenaje único a la obra de Díaz Caneja
Tres visitantes observan la obra de Virginia Calvo Soler
El paisaje en el coleccionismo leonés es la exposición temporal que acompaña a las obras del legado de Juan Manuel Díaz Caneja en la nueva sede del Departamento de Arte y Exposiciones del Instituto Leonés de Cultura, el Palacete de Juan Crisóstomo Torbado en la calle de la Independencia. Así, la obra de Caneja se complementa, según explica Luis García, director del departamento, «con una exposición que articula otro concepto más, a parte del propio del paisaje: el coleccionismo leonés, elemento que aporta a la muestra una mayor participación ciudadana e institucional, implicando en el proyecto a los diversos sectores de la sociedad de León. Así podemos observar cómo están presentes los propios artistas, que son los primeros coleccionistas de su obra, las galerías de arte, las asociaciones culturales, los coleccionistas y las diferentes instituciones públicas y privadas. De este modo surge la propuesta que pretende plantear una reflexión amplia y, al mismo tiempo, generar un diálogo abierto, sincero y enriquecedor entre el gran paisajista palentino y un grupo amplio y heterogéneo de artistas (algo más de cien creadores que utilizan los más diversos medios artísticos), de una forma directa, genérica y conceptual». En la amplísima exposición predominan los autores leoneses, pero también hay referencias importantes del arte español contemporáneo e, incluso, algunas incursiones en la creación internacional. Unidos por la referencia al paisaje figuran nombres tan importantes como Benjamín Palencia, Álvaro Delgado, Eduardo Arroyo, Melquíades Álvarez, Pelayo Ortega, Picasso, José Hierro, Pancho Cossio, Vela Zanetti, Gloria Alcahud, Eugenio Granell o José Oteiza. Clásicos leoneses del siglo XX Naturalmente la representación leonesa el la más nutrida de la muestra, hasta representar una especie de colección antológica del arte leonés en el siglo XX, hasta el punto de que los que no están es posible que no sean. Así los espectadores tienen la oportunidad de contemplar obras de artistas como el desafortunado pintor Burgo-Gar, representado con dos pequeñas piezas de gran delicadeza, junto a auténticos clásicos como Petra Hernández, Modesto Llamas Gil Antonio Fernández Redondo o Miguel Ángel Febrero, que aportan trabajos centrados en el paisaje natural en el ámbito del realismo. Por otra parte, dentro de una vertiente que potencia intensamente el componente plástico y dota de gran intensidad al gesto, al trazo y al color, al tiempo que plantea una tensión dramática que se aproxima al expresionismo, se cuenta con Manuel Jular, Ángel Estrada, José Sánchez Carralero y su hermano Rafael Sánchez Carralero o Luis García Zurdo. El hiperrealismo leonés cuenta en la muestra con Félix de la Concha, Félix de Agüero o Herminia de Lucas. La fotografía y el paisaje El Paisaje interior se encuentra identificado con el destacado fotógrafo internacional Alberto García Alix y su obra el «Eterno desconocido». La importancia de la incorporación del espacio vacío al plano fotográfico, interrelacionado con la iconografía pop más característica del paisaje publicitario español, se presenta en la propuesta realizada por José Ferrero Villares. La creación de un paisaje conceptual, como imagen mental, se incorpora en la pieza de Amando Casado Martínez, una obra en blanco y negro de gran plasticidad y hermetismo. El elemento líquido, relacionado con lo arquitectónico, está presente en las magníficas piezas de Isidro Tascón y de Jesús Redondo Robles. El paisaje misterioso, el desasosiego y la soledad vienen de la mano de Agustina Otero. La poética del paisaje natural boscoso surge en una composición plenamente abstracta del fotógrafo Vicente García Pérez. El surrealismo más intenso, como guiño a la realidad que incorpora también cierta crítica a nuestra sociedad, se encuentra en Alejandro Terán Dueñas y Pablo García García. La transición al tratamiento escultórico se produce en la muestra de la mano de un diseñador de joyas, Claudio Paniagua. La escultura constructiva procedente de la aplicación más estricta de la geometría aparece representada por varios creadores. Juan Manuel Villanueva, con su lenguaje sencillo y austero en la utilización de las formas, nos aproxima en sus piezas a una reinterpretación de los huecos y espacios de enterramiento, utilizando así el espacio contenedor natural como tema de inspiración plástica. José Luis Casas Paramio, aporta una pieza de gran potencia plástica que articula el elemento natural del canto rodado con la madera manipulada, combinando estos elementos con el acero. El sentido natural, como referencia al paisaje genérico, se presenta en las piezas de Carlos Álvarez Cuenllas, así en A point la esfera se convierte en la referencia simbólica y directa a la tierra, mientras que en Metonimia bajo el poder de las piedras , evoca el espacio contenedor del agua como un efecto atmosférico. La evocación del paisaje natural con escultura pública se hace presente en la pieza Trinitas AEquális , de Juan Viloria. La referencia a la naturaleza como construcción de un paisaje original viene de la mano de dos escultoras: Begoña Pérez Rivera, que plantea a partir de la entrega de piedras en forma de corazón. La segunda, Vegonha Rodríguez nos propone la articulación de un verdadero paisaje imaginario con una cuidada estética por medio del empleo de componentes naturales como la tierra y los cantos rodados combinados con el acero. La figuración escultórica también está presente. Amancio González Andrés presenta un icono o símbolo de la cultura ruralen su obra Los pastores .