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Penélope Cruz brilló casi sin joyas en un Versace rosa
El Oscar tiñó su compostura en un mar de rosas, amarillos y verdes, en una noche en la que la campaña publicitaria de los diamantes ganó la partida a Di Caprio
Las victorias del Oscar se vieron ensalzadas un año más por la belleza de sus protagonistas en una alfombra roja donde dominaron los colores pálidos y la ecología. En particular, la serenidad de un rosa palo como el que lució Penélope Cruz en su vestido de Versace, ajustado de cuerpo pero con vuelos en la parte inferior, se convirtió en una de las opciones más ensalzadas de este mar de nervios. «Llamé a Pedro para relajarme», declaró la actriz. «Tan maravilloso por dentro como por fuera», declaró Mirren de su vestido en tono dorado hecho a medida de Christian Lacroix, un traje que la hizo sentir «como una reina, una princesa o un hada madrina». Ese mismo calificativo recayó sobre la siempre elegante Cate Blanchett en un ajustado vestido metálico de Armani Prive, una de las pocas que se decantó por los tonos oscuros y junto con Rinko Kikuchi, de negro Chanel, de las que los dejó a todos boquiabiertos. Pero no sólo de trapitos vive el Oscar, que unió a los focos de los fotógrafos el resplandor de las joyas. Los broches en forma de lágrima roja que vistieron Leonardo DiCaprio, Djimon Hounsou o Ryan Gosling en la solapa, como recordatorio para que el público compre diamantes sin conflicto, se perdieron en un mar de collares, pulseras y pendientes preciosos. Mientras, de las orejas de Cruz colgaron unos pendientes de Choppard, en el escote de Rachel Weisz sobraba un colgante de Cartier y Kate Winslet dejó las joyas de Bvlgari para su cartera de mano. ¿Y quién dice que los hombres no pueden marcar estilo? Quizá Peter O'Toole y su especie de batín de andar por casa morado, que hacía aún más mayor a este veterano de 74 años.