Se cumplen mañana cuatro décadas de la muerte de Azorín
Bautizó a la generación del 98 y fue uno de los miembros más conspicuos y prolíficos de aquel notable grupo. Fue también el más longevo y uno de los grande renovadores del lenguaje literario español en el siglo XX. Pero es quizá el miembro del 98 al que el tiempo ha concedido menos fortuna editorial. Sobre su vasta obra se cierne el olvido y concita menos lectores que coetáneos como Pío Baroja o Miguel de Unamuno. Este viernes, dos de marzo, se cumplen cuarenta años de la muerte de José Augusto Trinidad Martínez Ruiz, maestro de escritotes, crítico, académico, narrador, periodista y dramaturgo consagrado con el seudónimo de Azorín. España y sus avatares están en el centro de su vida intelectual y literaria, de una extensa obra en la que cultivó todos los géneros. Concisión, transparencia y pureza fueron su armas de narrador. Siempre a base de breves e intensas pinceladas y con más sustantivos que adjetivos.