El jurado subrayó el «peso específico» que tienen en su obra «sus referencias y recuerdos leoneses»
Raúl Guerra Garrido cosecha un nuevo premio con el Castilla y León de la Letras
«Opto por individuos que cuanto más idealistas son más obstáculos afrontan»

Raúl Guerra Garrido recibió en noviembre el premio de la Crítica
El escritor Raúl Guerra Garrido (Madrid, 1935) fue galardonado ayer, por unanimidad, con el Premio Castilla y León de las Letras 2006 «por su preocupación por ofrecer un testimonio literario de la realidad contemporánea a través de sus historias, que enfrentan al lector con situaciones que se desenvuelven en escenarios agitados por el drama de nuestro tiempo», según se recoge en el acta del jurado. «Su obra literaria incluye técnicas narrativas novedosas, un exigente tratamiento formal del lenguaje y escenarios en los que tienen un peso específico sus referencias y recuerdos castellanos y leoneses, así como por su actitud vital comprometida con valores profundamente sociales que han marcado su vida y obra», explicaron los integrantes del jurado. «Últimamente, su obra se ha ido decantando desde el compromiso inmediato con su vivencia en el País Vasco, hacia un nuevo escenario literario que se ha ido imponiendo en su narrativa desde El año del wolfram : El Bierzo de sus ancestros», explicó el escritor Ernesto Escapa, integrante del jurado. «Se trata de un autor con una trayectoria dilatada y con un compromiso claro con el acto de la escritura», valoró, antes de recordar que se trata del último ganador del Premio Nacional de las Letras Españolas. «Ha creado una copiosa obra narrativa y es el responsable de algunos libros decisivos sobre espacios y referencias literarias de nuestra Comunidad», detalló. Guerra Garrido debutó en 1969 con la novela Cacereaño , donde abordaba la inmigración al País Vasco, y en los años siguientes escribió libros como ¡Ay ! (1972), Hipótesis (1976), El año del wolfram (1984), La mar es mala mujer (1987), La carta (1990), Tantos inocentes (1996), El otoño siempre hiere (1999), Cuaderno secreto (2003) y La Gran Vía es Nueva York (Premio de la Crítica de Castilla y León 2005). El escritor no ocultó su emoción por haber recibido esta distinción, tres meses después de haber sido galardonado con el Premio Nacional de las Letras 2006, en octubre. «Estos premios a los que no te presentas, que son al conjunto de la obra y los otorga gente experta son muy significativos y un par en cadena le abanican a uno el ego», bromeó. Garrido en unos día publicará su última novela, La soledad del ángel de la guarda , donde, como miembro fundador del Foro de Ermua, regresa al tema de la violencia terrorista por medio del ángel de la guarda que no es sino la metáfora de la historia individual de un escolta quien defiende su miedo, pese a que esto nunca llega a ser noticia. Esta tendencia a escribir «sobre individuos perdidos en conflictos sociales, que cuanto más idealistas son, más obstáculos tienen que afrontar» es lo que el jurado ha venido a reconocer, su capacidad de «ofrecer un testimonio literario de la realidad contemporánea a través de sus historias, que enfrentan al lector con situaciones que se desenvuelven en escenarios agitados por el drama de nuestro tiempo», según figura en el acta del jurado. «A veces pienso, siempre lo he dicho, que si hubiera tenido otra vida, hubiera escrito de forma diferente. Mi escritura siempre ha estado muy ligada a la experiencia personal. La novela es el género más vinculado a la vida, el de mayor experiencia vital. Pasa que si no estás enamorado no puedes escribir una novela de amor; sin haber matado no puedes escribir una novela criminal».