Diario de León
Imagen del concierto homenaje a los músicos leoneses

Imagen del concierto homenaje a los músicos leoneses

Publicado por
Miguel Ángel Nepomuceno - león
León

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Grandeza sin fama, gloria sin título y dignidad sin dinero, sería la auténtica leyenda de nuestros músicos. Una grandeza que se ha ido agigantando cada año gracias a que su música ha vuelto a escucharse en diferentes auditorios, salas de conciertos y teatros de ópera, y su gloria ha ido a la par más por el entusiasmo de unos pocos que por el verdadero estudio de las cualidades intrínsecas que la rodean. El acto que el pasado domingo tuvo lugar en el Auditorio Ciudad de León a cargo del Orfeón Leonés, la Orquesta Ciudad de León, Odón Alonso, la pianista Julia Franco y la soprano Marta Arce, ha sido, no sólo un baño de nacionalismo musical, sino un reencuentro con nuestros músicos más señeros a los que aún habría que unir nombres que por falta de espacio se les dejó en el anonimato, que no en el olvido. Músicos como Joaquín Manceñido, Manuel Fernández y Fernández Núñez, el P. Uriarte, Felipe Magdaleno..., que han contribuido, igual que los homenajeados, a hacer un poco más agradable la estancia en esta tierra a la vez que la daban a conocer fuera aunque sin que nosotros nos apercibiéramos de que así era. El concierto del pasado domingo es el primer paso para institucionalizar un evento anual dedicado a nuestra música y a nuestros músicos, y así lo ha manifestado el impulsor de la idea, Daniel Sanz, y así lo han ratificado los maestros homenajeados, sus descendientes y los propios músicos, al igual que el numeroso público allí presente. La obra de Fernando López con la que se abrió el programa fue de muy agradable escucha pese a no estar dentro del tonalismo formal, ni falta que hace, ya que su autor, un joven de treinta y pocos años, continúa, como es su obligación por los derroteros de las búsquedas y los hallazgos y a juzgar por lo escuchado, el camino parece el correcto. Obra breve, pero con importantes momentos que nos dieron una idea de cómo con escasos materiales se puede conseguir un gran trabajo. El concierto de Si menor de Pedro Blanco fue todo un hermoso descubrimiento aunque nos pareció un poco elongado. Julia Franco lo interpretó con entrega, lirismo y expresividad, aunque advertimos que estaba demasiado pegada a la partitura, lo que la atenazó a la hora de expresarse con libertad. Orquesta bien dirigida por Dorel, atento siempre a las exigencias de solista y partitura. Hermoso y sorprendente. La segunda parte se abrió con la impresión sinfónica de Rogelio Villar Las Hilanderas , una breve obra sinfónica de una belleza sobrecogedora que fue muy del agrado del respetable a juzgar por la cerrada salva de aplausos que la despidió. La Plegaria a la Virgen de la Soledad , del maestro Odón Alonso, padre, con el Orfeón Leonés y la soprano Marta Arce como un lujo añadido, brindaron una lectura cuajada de hondura y sentimiento. Marta, pese a su breve partichela, como siempre, exultante. El Himno a León, con un Orfeón no demasiado ajustado, que cerró el acto con el público en pie, fue directo al corazón de los leoneses allí presentes, aunque, exceptuando el concejal de Cultura y a Joaquín Otero, los políticos de todos los partidos les cae grande eso de nuestra música, pero bien que se aferran a ella para vender nuestras excelencias y nuestros productos por doquier. Están más ocupados buscando, suplicando y negociando votos que contribuyendo a engrandecer León y nuestra cultura. ¡De vergüenza!

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