Diario de León

Romper fronteras a la creación

El artista madrileño Fernando Sánchez Castillo -cuya obra «Abajo la inteligencia» continúa en el Musac- muestra hasta mañana jueves en el museo el proceso de creación artística

Imagen del artista madrileño Fernando Sánchez Castillo

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Cristina Fanjul - león
León

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La obra de Fernando Sánchez Castillo no responde a evidencias. Ni siquiera él mismo parece saber cuáles son las preguntas que quiere plantear. Su obra se vislumbra desde la incertidumbre, colocando al espectador en un lugar incómodo en el que está obligado a enfrentarse a sí mismo, a regresar -para encontar certezas- al estadio del espejo. Lacan parece guiar el espacio artístico que se abre con la frase de Millán Astray. Desde el viernes y hasta mañana jueves, el artista madrileño muestra a los visitantes del Musac cual es el proceso de creación artística dentro de su muestra Abajo la inteligencia, que permanecerá en el museo hasta el próximo seis de mayo. El lienzo que va adquieriendo vida trata de generar desasosiego en el espectador, el mismo que siente el artista. «No sé explicar la sensación que me produce que la gente crea que soy un artista muerto», manifiesta Sánchez Castillo, que explica que con la obra que ahora mismo realiza trata de mostrar toda una generación que ha vivido y jugado la guerra pero que es incapaz de hablar de ella. «Uno de los comentarios que mas me han extrañado es el de un hombre que me espetó que yo no podía hablar de la guerra porque no pertenezco a la generación del hambre», dice. El artista considera esta frase una de las razones para seguir desenterrando los sentimientos que produjo y ocultó la guerra. «Me gustaría que la gente superara las pautas de silencio que les han impedido reflexionar». «¿Sabe por qué decidí instalar el coche de Carrero Blanco dando vueltas como si se tratara de una bola de discoteca?». Es su manera de revolverse contra -una vez más- el silencio y la ocultación. «El Ejército lo tiene sellado en una caja». La obra representa una de las instantáneas más conocidas de la Guerra Civil, la que muestra a un sacerdote celebrando misa junto a dos fieles. Nada tendría por qué estar fuera de lo normal sino por el hecho de que un tanque soviético hace las veces de altar. «Es una imagen un poco anecdótica, que refleja de qué manera la Iglesia se apropió de los símbolos durante la guerra», explica. Fernando Sánchez Castillo continuará la serie de cuadros dedicados a la Guerra Civil y a la Transición en una serie que titulará Los cuadros que faltaban . El asesinato de Calvo Sotelo, el transporte del Guernica, el golpe de Estado, los secuestrados por ETA... «Para madurar como sociedad es necesario recordar la historia». El creador no se olvida sin embargo de una de las finalidades del arte. «Conseguir algo bello siempre es interesante», destaca el artista, que se empecina en ahondar en la estela de un orgullo fácil de intuir: «Yo soy un inadaptado social; sé que no hago nada útil porque, en realidad, hago cosas que no sirven para nada». En fin, un aporema que se desvela de manera clara de igual manera que lo es la frase con la que se abre su exposición.

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