El leonés torea hoy en Las Ventas con Vilches y Sánchez Vara, con ganado de Adolfo Martín

Castaño busca en Madridel triunfo que lo acrediteen su regreso a El Parque

Ayer, chispazos de Curro Díaz, oficio de Liria y suerte de Valverde, indemne de una voltereta

Publicado por
B. Fernández - león
León

Creado:

Actualizado:

El torero leonés Javier Castaño tiene hoy una oportunidad de oro para enriquecer su palmarés con la comparecencia, dentro de los festejos programados en la feria de San Isidro, ante el público madrileño. Las Ventas casi siempre se le ha dado bien al matador nacido en Cistierna y afincado en Salamanca. Un triunfo en el coso madrileño avalaría al leonés ante su inminente visita a la capital, escenario sin duda de sus mejores éxitos. Su triunfo del año pasado lo hace incuestinable en el cartel leonés. Formará terna con Manuel Díaz El Cordobés y Fran Ribera en la primera tarde de la feria leonesa, el 22 de junio, con toros de Jandilla. Ayer, en Las ventas, según informa Barquerito, el lote se lo llevó Curro Díaz. Al toro Bolo , el de más nota, le anduvo decidido y en faena de rumboso arranque: compuesta la figura, juncal cimbreo, encaje casi a pies juntos, el medio pecho, una postura. Una tanda. Nada más. Se quedó corto el torero de Linares: desacoplados casi todos los embroques, cortos los muletazos por sistema, demasiados enganchones, dos desarmes, un codilleo al intentar dibujar, pajareo entre pase y pase, el pico para ganar seguridad en la cara. Como en tantas corridas de Cuadri salieron dos toros como buques. Monumental volumen: un tercero que se volvió en la puerta de toriles y echó las manos por delante, como si no pudiera con la propia carga, pero que sacó en la muleta desbaratadora potencia. En un cite inicial, y descubierto en exceso de confianza, Javier Valverde sufrió la cogida más aparatosa de San Isidro. Una voltereta de las de salir lanzado al aire casi tres metros. Y para caer a plancha y plomo. Y, sin embargo, se repuso en boca de burladero. Sacó la raza de los toreros de redaños. Soberbia entereza. Faltó control, ligazón, pensarlo mejor. Pero contó la hombría. El otro gigante fue el cuarto: formidable caja, badana medular. Brava la actitud aunque se resistiera en el caballo. Ágil de cuello, repuso mucho. Muy mirón. Pepín apostó por faena convencional de someter, de torear tapado o por fuera, sin descararse. No estaba a gusto. El sexto, compaso, descarado, justo de fuerzas, fue toro de interés. No lo lució Valverde en la distancia ni lo dejó llegar. Un trasteo machacante. Mal rematado con la espada.

Cargando contenidos...