La decadencia de las viejas calles
El pintor Tomás Castaño expone estos días sus obras en la galería Sharon Art, una muestra de los paisajes del recuerdo

Imagen del artista Tomás Castaño ante una de las obras expuestas
Tomás Castaño pinta lo que queda, el poso, casi siempre pintoresco y amargo, de las grandes ciudades, esos rincones olvidados que esperan el último golpe de piqueta para convertirse en un rascacielos comerciales, o en edificios de apartamentos de lujo. En esas paredes, en esas tapias, se ha marcado de forma indeleble el paso del tiempo, en ellas está escrita la parte oscura de la historia, la que nos habla de personajes sin relumbrón, de seres anónimos que simplemente han esgrafiado con trazo impreciso su nombre en el caduco revoque. Confiesa el artista, que estos días expone sus obras en la galería Sharon Art, que cada vez es más difícil encontrar esos viejos rincones, motivos que él busca en sitios tan lejanos como Buenos Aires, La Habana, Madrid¿ o el mismo León, ciudad que ha pateado con enorme cariño, para trasladar al lienzo sus lugares más pictóricos. En las calles que ama el artista no hay gente, las personas han desaparecido, lo que añade a sus paisajes urbanos un elemento de inquietud, de misterio. Estas calles transitadas a lo largo del tiempo por miles de ciudadanos que han dejado su huella indeleble en los muros, cuando pasan por el tamiz mágico de la pintura de Tomás Castaño, dejan de pertenecer a este mundo, parecen haber resucitado en el paraíso de los rincones perdidos, para vivir allí su soledad eternamente. Reflejos pictóricos Ha añadido el pintor una nueva complicación a sus cuadros: los reflejos. Busca ahora Castaño las enormes lunas de los locales comerciales, esos espejos a los que todos los viandantes nos miramos sin vernos, y en ellos amplia la profundidad del paisaje, inventando nuevas ilusiones arquitectónicas, añadiendo misterio a sus escenarios imposibles. Calles, de la Rúa, Cervantes, Ancha, Azabachería, nos muestran en los lienzos de Castaño una nueva belleza. Las pinturas de este singular artista son un compendio de anécdotas ciudadanas, son el mejor escenario para la recreación de las eternas leyendas urbanas y son, sobre todo, un valioso testimonio para el recuerdo, para que las generaciones venideras sepan como fue la decadencia de unas ciudades ancladas en el tiempo que se resistieron a morir, unas ciudades de las que quedarán para siempre sus grandes monumentos, pero no el pintoresco laberinto de sus calles antiguas, esas en las que vivió la gente anónima, en las que dejaron su impronta los ciudadanos que no llegaron a ver su nombre impreso en las páginas de la historia. Lugar: Sharon art. Calle Cervantes, 10. Horario: De 18.30 a 21.30 horas de martes a domingo. Entrada: libre y gratuita.