García-Prieto destaca el carácter costumbrista del libro sobre el famoso torero sevillano
Arvizu recupera el legado de su bisabuelo con «Bombita y su tiempo»
Pérez Cubero resalta el talento literario del autor y su enorme afición taurina
«Este es un libro que merece la pena, porque acerca el toreo de principios de siglo a los aficionados de hoy, aquella época que muchos consideran la edad de oro del toreo». Es la edad de Lagartijo y Frascuelo, la aparición de Guerrita, la pugna entre las escuelas sevillana y cordobesa,.. En esa época, y alrededor de la figura de Ricardo Torres Bombita, Javier de Arvizu (bisabuelo de político del PP y catedrático de Derecho Fernando de Arvizu) recrea toda una teoría del toreo de principios del siglo XX. Y, más allá del ambiente taurino, hace un sorprendente retrato costumbrista de la sociedad de la época. El libro Bombita y su tiempo ha sido recuperado por Fernando de Arvizu, y comentado por Rafael Pérez Cubero. Ayer fue presentado en la Diputación de León por el presidente de la institución provincial, Javier García-Prieto, quien destacó que la obra recoge tanto la documentación taurina de la época como el retrato de la sociedad del cambio de siglo, sus costumbres y el entorno del mundo de los toros. Arvizu destacó ayer que su bisabuelo escribió el libro en 1913, y que fue amigo de Frascuelo, «al que consideraba la encarnación del toreo, de un toreo que por cierto se parecía muy poco al de hoy». El político recordó anécdotas que su antepasado recoge en el libro, como que al público de entonces le gustaba poco el toreo de capa. «Primero porque no se consideraba artístico, simplemente era útil para llevar al toro; y segundo porque aquellos toros eran mucho mayores que los de ahora, aprendían rápido y al quinto capotazo te cazaban». El ex procurador leonés explicó también que el autor llega a la conclusión de que es el público el que dirige el destino de la Fiesta: «No tiene mucha ciencia, pero sabe lo que le gusta, y es el que manda». El libro incluye también anécdotas como el origen del sorteo de los toros. «Entonces eran los ganaderos los que determinaban el orden en que se lidiaban los toros. Se corrió la voz de que los ganaderos beneficiaban a Bombita poniéndole los mejores toros, y él decidió que se sortearan entre los toreros participantes para despejar sospechas». Por su parte el concejal Rafael Pérez Cubero, gran aficionado al mundo de los toros, recordó la figura de Bombita, «que dejó huella en su tiempo». Reconoció la calidad de «excelente aficionado» del autor de libro, y se centró en explicar cómo el torero sevillano mataba recibiendo. «Pero Arvizu también se queja del escaso trapío de los toros y de la influencia nefasta de los aficionados, lo que quiere decir que los tiempos no han cambiado nada». «Se trata, concluyó, de un libro lleno de verdad y pasión».