Diario de León

Todos los vitrales rehabilitados por la empresa Esoca en un año se encuentran en el presbiterio

Restaurados ya 80 de los 450 metros de vidrieras previstos en la Catedral

En agosto colocarán el vitral de San Bartolomé, del siglo XIV, desmontado para rehabilitarlo Má

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Paco Alcántara - león
León

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A Guzmán Fernández le lleva más de una semana limpiar cada uno de los cinco paneles que, una vez ensamblados, forman la lanceta de una vidriera. Para acometer este trabajo laborioso, minucioso y pacienzudo, emplea una máxima: «Hay que tratar de interferir lo menos posible en la historia». Con una potente lupa, ayudado por una mesa de luz, observa todos los detalles de este cuadro traslúcido, y con un pincel de fibras muy suave va retirando la suciedad acumulada durante siglos, que casi ocultaba la imagen de San Bartolomé. Esta figura majestuosa ocupaba el espacio principal de uno de los ventanales centrales del presbiterio, acompañado de San Simón y Ezequiel. En agosto, esta lanceta regresará al hueco del ventanal que ocupó desde el siglo XIV, recuperando «casi el esplendor» de antaño. En seiscientos años, sobre todo en la parte que da a la calle, «se forman costras opacas muy gruesas encima de las capas de polvo», aclara el maestro artesano. Además, apunta, «el vidrio se corroe y al degradarse pierde parte de sus componentes», por lo que descubre otra de las claves de su cometido, «no se puede retirar todo el rebozo porque, con el paso del tiempo, forman parte del vidrio y se trata de devolverle la lectura y transparencia hasta un punto». En esta fase de reparación, «hemos comprobado cómo en la mayoría de ventanales se incorporó vidrio en el XIX», porque en aquella restauración «tuvieron mucha obsesión porque no se notase nada». Llegaron a aplicar «pintura en frío, una vez emplomada, para oscurecer e igualar». Esta pintura, un siglo después, tiende a desprenderse. Desde que el Taller de Restauración de Vidrieras de Catedral de León iniciase el año pasado la reparación de un conjunto diez que se encuentran en el presbiterio, ya se ha repuesto la que muestra a dos apóstoles, unos de ellos, San Andrés. En agosto se instalará una segunda donde sobresale la figura central de San Bartolomé. «En estos cuatro años», apunta Begoña Morán, encargada de coordinar todo el trabajo de desmontar y volver a colocar estas vidrieras situadas en la cabecera del templo, «restauraremos unos 450 metros cuadrados de vidrieras» y hasta el momento «hemos actuado en unos 80 metros cuadrados». Una vez que finalice esta etapa, «casi la mitad del conjunto, unos 900 metros cuadrados, habrán recuperado la luminosidad de antaño». 1397124194 Más que una limpieza El encargo encomendado a este Taller, dentro del proyecto cultural El sueño de la luz, que patrocinan la Junta, el Cabildo de la Catedral y Caja España, es «mucho más que una limpieza», porque «se trata de evitar que continúe el proceso de deterioro, protegiéndolas de las granizadas, herrumbres, las aves y la contaminación atmosférica», aclara esta ingeniera industrial. Una ventana de protección Con este fin, están «colocando un acristalamiento isotérmico que es el que estará en contacto con el exterior». Con este nuevo sistema de protección, la vidriera restaurada queda «colgada» en el interior del templo, «exenta de la piedra» y sujeta a ella mediante un anclaje metálico. Bajo la supervisión de Begoña Morán, los paneles viajan desde la Catedral hasta una amplia estancia del antiguo seminario de León, a apenas 200 metros de distancia, donde los siete miembros del Taller de Restauración de Vidrieras acometerán una profunda limpieza que les devolverá la luminosidad.

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