EL INVENTO DEL MALIGNO | Con detalle |
Brujos Las series españolas se abren camino en el mercado europeo
«Los Serrano» triunfa en Finlandia y «Un paso adelante» se estrena en Rusia
HA PASADO en una cadena local de Marbella, la M95, uno de esos canales dedicados a la videncia y la cartomancia. Estaba una de las videntes en antena cuando, de repente, ¡pum!, explosión, incendio, las llamas que se apoderan de las instalaciones y la vidente y otra propia que abandonan a toda prisa el local mientras llegan los bomberos, imagino que asperjando agua bendita. Es un suceso sugestivo, sobre todo por el escenario, y da que pensar sobre la gran cantidad de contenidos brujeriles que llenan hoy nuestras pantallas. No hay que dejar de repetir cuál es el proceso profundo de la cosa, porque, si no, no entenderemos nada. Es que, además, siempre ha sido así en la Historia: primero, los sacerdotes abandonan el altar entre las risotadas descreídas de la concurrencia; acto seguido, brujos, quirománticos y nigromantes se apresuran a ocupar su puesto, y la antaño descreída multitud dispensa a estos recién llegados una credulidad patética. Pasó en el Egipto de los faraones, pasó en la vieja Roma y, ahora, también aquí, entre nosotros. Es como si hubiera una ley (cómica) de la compensación (cósmica), de modo tal que quien se queda cojo del espíritu sustituye la vieja columna dorada por una viga de palo, y enseguida comienza a tributar a la viga de palo una reverencia que antes negaba a la dorada columna. Así tenemos ahora la tele llena de series espiritistas, fenómenos paranormales y videntes de bazar. Este último fenómeno es particularmente llamativo en las cadenas locales, porque prolifera por doquier: una señora normalmente desgreñada, provista de unos naipes y mucha labia, atiende las llamadas de los espectadores y les adivina el futuro. Lo verdaderamente prodigioso no es que la señora adivine nada, sino que el espectador se lo crea todo. En otras latitudes -en América, por ejemplo- abundan los telepredicadores; aquí abundan los telebrujos, que tal vez sean más inocuos, aunque no son tan vistosos. Desde el punto de vista profesional, es una lástima que la televisión local haya venido a parar en esto; desde el punto de vista sociológico, sin embargo, es un signo muy interesante, una de esas señales que definen a una civilización. Pese a su sofisticación tecnológica, la imagen del tipo humano que cultiva la brujería elemental rodeado de canales de televisión, teléfonos móviles y líneas ADSL es infinitamente más primitiva que la del alquimista medieval, aquel que con alambiques y retortas buscaba las equivalencias profundas de las cosas. En ese mundo de la brujería elemental es también donde el folclore sitúa los acontecimientos extraños e inquietantes, como, por ejemplo, las metamorfosis y las combustiones espontáneas. Como esa combustión del estudio de la M95 de Marbella. Quién juega con fuego. En Rusia han comprado Un paso adelante; en Finlandia, Los Serrano, y en Francia Cuenta atrás. La ficción española se está abriendo camino en Europa con más facilidad que en América Latina. Es más, España se ha convertido en uno de los países «punteros» a la hora de exportar series a Europa, según afirma el responsable de gestión de formatos de Globomedia. Javier García, que se ocupa de las ventas de la factoría fundada por Emilio Aragón, explica que tras una primera etapa en que se empezaron a vender a Italia, Portugal, Francia o Alemania, se buscó una penetración en Europa del Este. Países como Rumanía o República Checa compraron títulos como Los Serrano, Los hombres de Paco o Un paso adelante. Esta última es de las que más éxito ha tenido fuera de España. La ofreció en versión diaria un canal juvenil francés, y esta operación permitió poner una pica en el país galo que compró la Cuenta atrás sin que se hubiera estrenado en España. Tras el comercio por varios países del Este se ha conseguido vender una serie a Rusia, un mercado ignoto y difícil por la lejanía cultural. Pero no es fácil entender cómo se tomarán el humor de Los Serrano en Finlandia o la comicidad callejera de Aída en Turquía. Médico de familia, Periodistas o Compañeros fueron los primeros títulos en trasladarse a Europa, donde también adquirieron Hospital Central (Italia). Los productores creen que es más difícil exportar humor que dramas, aunque las comedias están triunfando con particular éxito en Italia, donde han hecho una adaptación de Los Serrano que goza aún de mayor audiencia que la original. El mercado español busca los países más potentes, donde se puede sacar mayor rentabilidad a las producciones. Como Alemania, donde se ha programado Un paso adelante y también se compró Cuéntame...