Diario de León

| Reportaje | La «Biblia de la contracultura» |

Medio siglo «En el camino»

Jack Kerouac publicó hace 50 años el libro «On the Road», un clásico de la generación «beat», que escribió en un rollo de papel continuo durante 22 días de teclear compulsivo

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Miguel Lorenci - madrid
León

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En un rollo de papel continuo y en 22 días de frenesí tecleando sin descanso en su destartalada máquina. Así escribió en 1951 Jack Kerouac (1922-1969) uno de los libros más influyentes de la segunda mitad del siglo XX, En el camino (On the Road), que logró publicar en 1957 y que celebra este año su primer medio siglo de andadura. Pronto hará 40 años que la muerte apartó para siempre de la carretera a este nómada irredento, pero On the Road entró en la categoría de los clásicos en la que sigue desde hace cinco décadas. La influyente e iconoclasta novela de Kerouac se reedita sin descanso -vende 100.000 copias anuales- y es sin duda el texto más afamado de los muchos que alumbró la generación beat de la que Kerouac fue pilar y motor junto a sus amigos Allen Ginsberg o William Burroughs. «Un coche rápido, una larga carretera y una mujer al final del camino». Así resumía Kerouac sus necesidades y aspiraciones en este libro que acabaría convertido en una suerte de biblia de la contracultura . Un libro rompedor que concedería a su vez carácter mítico a la ruta 66, la carretera interestatal que desde la gran depresión atraviesa Estados Unidos de Este a Oeste y que aún hoy sigue seduciendo a viajeros de los cinco continentes. Aprendizaje y excesos En el camino recrea y compendia los cuatro viajes que el propio Kerouac realizó entre 1947 y 1949, el último acompañado por su esposa y algunos amigos. Unos viajes en los que lo menos relevante es el destino y lo sustancial radica en la propia experiencia de la aventura, en el aprendizaje y los excesos que se suceden en la ruta. La drogas, el alcohol, el sexo y el nomadismo marcaron a esta generación perdida, los beat , vagabundos y aficionados a todo tipo de sustancias que alterasen sus niveles de conciencia. Los William Burroughs, Allen Ginsberg o el poeta zen Gary Snyder, que acompañaron a Kerouac en sus excursiones lisérgicas y alcohólicas y que, como él, disfrutarían décadas después su hueco en los anales del literatura estadounidense del siglo XX. En un estado de verdadera compulsión, Kerouac escribió En el camino en abril de 1951, en sólo tres semanas al ritmo sincopado del be-bop, una de las formulaciones más libres del jazz y en la que manda la improvisación. El original fue rechazado una y otra vez por distintos editores hasta que en 1957 logró verlo impreso, en una edición suavizada disponible en las librerías desde el 5 de septiembre. Kerouac -a quien se declararía «el heredero de Charlie Parker», el rey de la música bop- ocultó a su amigo Neal Cassady bajo la identidad de Dean Moriarty y a él mismo bajo la de Sal Paradise. Convirtió a Allen Ginsberg en Carlo Marx y a William Borroughs en Old Bull Lee. El cuarteto protagoniza siete años de enloquecidos viajes a bordo de desvencijados cadillacs y dodges por todo Estados Unidos. Su periplo, jalonado de alcohol, sexo, marihuana y otras sustancias psicotrópicas, parte y concluye en Nueva York y tiene sus escalas en Nueva Orleans, México DF, San Francisco o Chicago. Tras la publicación de On the Road , Kerouac se vería convertido, muy a su pesar, en el referente de una generación de jóvenes estadounidenses ávidos de la libertad que trasmitía su nada convencional forma de vida. Unos jóvenes que querían romper moldes y cambiar los modos y modelos de una sociedad más que conservadora en la que no se contemplaba la libertad sexual ni la apuesta por la espiritualidad que Keoruac propugnaba. La avanzadilla de un movimiento que explotaría con los hippies a mediados de los sesenta. Escritura «automática» Kerouac no repetiría el éxito de En el camino , a pesar de tomarse a partir de entonces más en serio su labor literaria con títulos como Los subterráneos (1958), Los vagabundos de Dharma (1958), El viajero solitario (1960), Big Sur (1962), Satori en París (1967) o La vanidad de los Duluoz (1968). Tampoco con los poemas experimentales de Mexico City Blues (1959) o El libro de los sueños (1961), originales creaciones de un Kerouac que no hacía distingos entre prosa y poesía y que se entregaba a la prosa espontánea, una suerte de escritura casi automática que él mismo definió como kickwriting . Descendiente de franco-canadienses, Jean-Louis Lebris de Kérouac había nacido en Lowell (Massachussets), el 12 de marzo de 1922. No aprendió inglés hasta los seis años y en la adolescencia destacó como deportista. Pero una lesión y una pelea con su entrenador en la Universidad de Columbia que lo había becado acabaron con su prometedora carrera en el fútbol americano. Tras ser expulsado del ejército por «demencia precoz», se enroló en la marina mercante y se instaló en la Nueva York de los cuarenta, donde trabó amistad con Ginsberg, Cassady y Borroughs, los futuros compañeros de los viajes que convertiría en su forma de vida. Casado en tres ocasionas, en los años sesenta se paseó borracho por los medios concediendo entrevistas en las que siempre se miraba a su pasado y nunca a su presente o su futuro de escritor. Víctima de su celebridad, Kerouac pagó caro su éxito y sus excesos. La cirrosis lo condujo al otro lado del camino el 21 de octubre de 1969, cuando aún no había cumplido 48 años.

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