EL INVENTO DEL MALIGNO | Con detalle | | Entrevista | Concha Velasco |
Enfermeras Intoxicaciones y quemaduras en el primer «reality» de niños
La CBS emitirá en septiembre el programa, con 40 menores sin tutela de adultos
TENÍAMOS pocos médicos y ahora llegan las enfermeras. Por si no fuesen pocas las series de médicos que inu ndan las parrillas -Hospital central , House , Urgencias , Anatomía de Grey ...-, ahora acaba de aterrizar en la parrilla de Antena 3 C.L.A. no somos ángeles , una serie propia sobre hospitales. El título ya define por donde van a ir los tiros: C.L.A . son las iniciales de Clínica Los Ángeles , el microcosmos en el que se desarrollan las historias, muy pegadas a la tierra, a la realidad, sin profesionales superhéroes que hagan milagros. Las enfermeras no non ángeles, son personas. La serie se presentó en el prime time de la noche del lunes para trasladarse ya a las tardes diarias, un acomodo más acorde, ya que si las noches están saturadas de médicos y hospitales esta otra franja horaria permanecía hasta ahora a salvo de enfermedades. A diferencias de las series americanas, C.L.A. no somos ángeles es muy de andar por casa, aunque la casa sea aquí una clínica en la que se entremezclan dramas, romances y comedia, donde las enfermeras llevan la voz cantante y los médicos desempeñan acciones más secundarias. A raíz de lo visto en el primer episodio, que sirvió de presentación de personajes, los guionistas han hecho encajes de bolillos para encajar unas historias en una unidad de espacio-tiempo que, en buena lógica, necesitarían más tiempo para desarrollarse. La mujer que se hace unas pruebas médicas sin que lo sepa su familia se cruza en el hospital con su bebé recién nacido, que ha sido secuestrado y que ha ido a parar allí. Pero a la vez, en ese mismo espacio de tiempo a una anciana la ingresan, le diagnostican un cáncer y se muere, no sin antes llamar a una antigua conocida (en sucesivos capítulos se desvelará la relación que las unía), y mientras una enfermera deja a su marido para aceptar la invitación de un médico a un hotel de Baviera para arrepentirse después. Son historia que en buena lógica no podrían desarrollarse todas en el mismo tiempo, por lo que los guionistas cuentan con una cierta complicidad del espectador para que se lo crea. Habrá que ver hasta que punto esto va a funcionar en los siguientes episodios. Los guiones, fundamentales en cualquier serie, tienen que ser de hierro, sin fisuras, en una serie como ésta, con tantos personajes y con historias entrecruzadas en un mismo microcosmos, lo que no ha sucedido en su primer episodio. Como se ve, aquí no hay enfermedades de nombres impronunciables, como en House , ni profesionales dedicados en cuerpo y alma a su trabajo como en Urgencias . Las enfermeras protagonistas (y también a los médicos, que funcionan como acólitos) están más por la labor del cotilleo laboral, del ligue con el médico o la enfermera de turno, que por la dedicación al paciente, lo que aproxima la serie a la realidad cotidiana. «40 niños tienen 40 días para construir un valiente nuevo mundo sin adultos que ayuden o dificulten sus esfuerzos. ¿Pueden hacerlo?». Así comienza la información que la cadena de televisión americana CBS ha colgado en su web para promocionar el que espera que sea uno de sus programas estrella del próximo otoño. Si bien el formato -una especie de Gran Hermano protagonizado por menores- no se estrena hasta el 19 de septiembre, ya ha desatado la polémica en Estados Unidos desde que se anunció su realización en el mes de mayo. Quizás era de esperar que en una comunidad exclusivamente de menores, en la que son ellos los encargados de todas las tareas -desde cocinar hasta construir el pueblo abandonado de Nuevo México, donde fueron recluidos, o atender los asuntos propios de una asamblea local-, se produjeran pequeños accidentes. Sin embargo, la atención médica que precisaron varios participantes al haber ingerido lejía contenida por error en un bote de refresco, o por las quemaduras que sufrieron al cocinar sin supervisión de adultos, ha provocado la protesta de algunos de los padres de los participantes. Según informa el diario The New York Times, la madre de Divad Miles, la niña de 11 años que sufrió quemaduras -quien afirma que no volvería a repetir la experiencia-, presentó una carta ante el sheriff local. En ella pedía que se iniciase una investigación por una posible actitud de abuso y negligencia hacia los menores. Los productores del programa defienden que el producto se ha desarrollado dentro de los márgenes de la legalidad y, de hecho, ya han iniciado el proceso de producción de la segunda edición del concurso. no borrar