| Entrevista | John Travolta |
«No quería volver al musical si no podía superar 'Grease'»
El actor norteamericano se mete en la piel de una oronda ama de casa en el remake de «Hairspray», una película en la que regresa a un género que ya conoce junto a estrellas como Michelle Pfeiffer

John Travolta vuelve al cine travestido en una oronda mujer de mediana edad
John Travolta está considerado el mejor bailarín de su generación desde que encarnó a Danny Zuko en Grease y a Tony Manero en Fiebre del sábado noche . Los productores siempre encuentran una excusa para hacerle bailar pero él, que se marcó un memorable twist con Uma Thurman en Pulp Fiction , se había negado a participar en más musicales hasta que tuvo en la mesa Hairspray , remake de la cinta que dirigió John Waters que este viernes se estrena en España. En la película da vida a Edna Turnblad, una oronda ama de casa de Baltimore madre de una adolescente también entradita en carnes que sueña con bailar y cantar en un popular show televisivo. Kilos de silicona, tacones y pelucón para estar a la altura del papel que en la versión original hizo Divine y en el que Travolta, además de bailar, vuelve a coger el micrófono. -¿Qué le llevó a meterse en la piel de una mujer? -El poder jugar con el personaje. En esta profesión todo se reduce a divertirte o no con lo que haces. En Hairspray me permitieron trabajar a mi antojo. Yo preparé el acento de Baltimore, elegí las curvas que quería lucir y me enseñaron a andar como una mujer, no quería caminar como un hombre con un vestido. No quería hacer un vodevil, sino una gran película en laque fuera una auténtica dama. Y creo que el resultado lo dice todo. -Divertido sí, pero también complicado. -Interpretar nunca es fácil. Aquí tenía la dificultad añadida de los michelines. Tenía que moverme con 15 kilos de silicona, lo que me hacía estar sofocado todo el día. Sudé muchísimo, en ocasiones me faltaba el aire. Y luego estaba el tema de los tacones y las muchas horas de baile. Uno no tiene 20 años -53- y pensé que no aguantaba, pero me había comprometido y lo di todo. -Su personaje, además de las canciones tradicionales del musical, tiene su propio número al final de la película. -Fue mi homenaje a Tina Turner. Edna se transforma para cantar I'm a Woman con ese vestido brillante. -Durante 20 años se ha negado al género ¿por qué? -Siempre he dicho que los mejores personajes en musicales son los femeninos. Hasta la fecha, Grease ha sido el mejor personaje masculino que me han ofrecido. No quería volver al musical si no podía superar ese papel. -El mes pasado se celebró el décimo aniversario de la muerte de Diana de Gales, una mujer que le puso en el primer plano de la actualidad cuando su carrera se apagaba. -Con ella me sentí como una rana que de pronto se convierte en príncipe. Ella empezó a bailar con mucha fuerza y yo, suavemente, le presioné la mano para indicarle que iba a llevarla porque sabía lo que estaba haciendo. Entendió el mensaje. Fue un momento increíble en nuestras vidas, cuando terminamos ella se inclinó ante mi y yo ante ella. Nunca olvidaré ese momento que salvó mi carrera. Me estaba hundiendo, nadie se interesaba por mí y, de pronto, era la única persona en la que la princesa se fijó en Estados Unidos. Ella cumplió un sueño y a mí me hizo renacer profesionalmente. -Dicen que está escribiendo sus memorias. -He empezado el libro porque si espero más tendré que escribir dos volúmenes. He tenido demasiadas experiencias maravillosas y quiero escribir sobre ellas. -A estas alturas de su carrera ¿qué retos tiene? -Poder encontrar algo que sea distinto a lo que he hecho hasta ahora. Como en todos los oficios, lo importante es mantener viva la pasión. -¿Cuesta mucho alcanzar el éxito y lograr mantenerse? -Sí, pero todo depende de cómo te enfrentes a la situación. Muy al principio aprendí que hay ciertas cosas que no puedes controlar. Si te sientes bien hablando de ti mismo, hazlo, de lo contrario olvídate porque este trabajo se puede convertir en una pesadilla. Sé que unas películas mías gustan más que otras, por eso no hay que obsesionarse tratando de gustar a todos. He tenido altos y bajos, taquillazos y fracasos, y en ningún caso me ha afectado. Sólo salgo de casa los días en los que estoy de buen humor.