Las obras de artistas como Julian Rosefeldt o Marina Abramovic se podrán ver a partir del viernes
El Musac traviste sus espacios en un gabinete del XIX para «Existencias»
Muestra con un barroquismo frenético todos los fondos que aún no se han expuesto La exposició

El montaje de la exposición se prolonga desde hace más de quince días
El Musac vuelve a transgredir las reglas, si bien en esta ocasión lo hará para regresar de alguna manera al espíritu de los antiguos gabinetes del siglo XIX, una época en la que las obras de arte hablaban por sí mismas, sin puesta en escena. Los espacios del museo se han reconvertido con el fin de transformarse en testigos mudos de todas las piezas que aún no se han mostrado. Sus paredes y salas simulan los museos elitistas en los que se exponían las obras de arte sin ningún elemento pedagógico que las explicara. Sólo ellas hablan, de manera totalmente descontextualizada. Existencias es, por lo tanto, un conjunto de obras que se explican en sí mismas. Con esta exposición, el Musac cumple un doble objetivo. Por un lado, muestra los fondos adquiridos en estos años como si de un simple almacén se tratara, de ahí su nombre. Por otro, y más importante, se pone a prueba, convirtiendo al espectador en su único juez. La libertad que se otorga al visitante le obliga a decidir si el arte adquirido en este tiempo tan efímero tiene la característica indeleble de la perdurabilidad. Y, como siempre, las salas se retuercen en el interior del espacio museístico para transformarse según las expectativas y necesidades de las creaciones que acogen. En esta ocasión, esta percepción resulta mucho más eficaz. El inmueble es más que nunca una galería, una sucesión de paredes de las se han colgado obras entre las que casi no media espacio, como un homenaje al horror vacui barroco. Años de meditación Rafael Doctor comenzó a idear esta muestra cuando aún dirigía el Espacio 1 del Reina Sofía. Sin embargo, el riesgo que comportaba hizo que lo desecharan. «Quería plantear un modo distinto de ver», destaca el director del Musac, que es consciente del peligro que entraña este proyecto. «Las obras maestras no necesitan del espacio y la única luz que requieren es la que ellas mismas desprenden. Lo que haces cuando las aislas es treatralizarlas», explica. Tal vez por eso ha querido que esta muestra se caracterice por el exceso a través del cual el espectador caminará con absoluta libertad de criterio, sin imposiciones. Es su ojo el que decidirá el discurso con el que quedarse y qué significados dar a la acumulación y relación que se ha establecido entre las piezas; es el visitante el que tendrá que separar el grano de la paja, actuando como lo haría un coleccionista. Abre la muestra una gran instalación de Montserrat Soto, Paisaje secreto , que a modo de trompe d'oeil supone un aviso al visitante acerca de lo se encontrará. Las 16 imágenes de esta primera sala son un verdadero laberinto del coleccionista, puertas abiertas a distintos gabinetes que comparten la profusión artística de la muestra que lo acoge. Tras dejar atrás la acumulación cultural que «denuncia» la obra de Alicia Martín, se llega a un espacio en el que se mostrarán de manera sucesiva los vídeos de los artistas del Musac. Las obras se variarán cada dos meses siguiendo la cadencia alfabética de los nombres de los creadores. Como complemento al inmenso paisaje de Perejaume, se ha instalado una de las obras más colosales de la colección. Con una disposición casi laberíntica, el espectador se aventura a través de las historias narradas en Asylum , de Julian Rosefeldt. Marina Abramovic, William Kentridge, Christian Jankowski, Tobias Rehberger, Hussein Chalayan, Paul Pfeiffer, Daniel CCanogar, Jennifer Steinkamp, Atom Egoyan y Juliao Sarmento y Charles Sandison se suceden de manera vertiginosa para acabar con una gran sala donde las obras de Wolfgang Tillmans, MP & MP Rosado, Maximo Vitali, Francesc Ruiz y Barry McGee. Como contrapunto, una de las salas recuerda en un vinilo la memoria Musac a través de la colección. En ella se mostrarán las obras que ya han sido expuestas en anteriores exhibiciones, como Homo sapiens sapiens, de Pipilotti Rist o Something to love, de Jesper Just. «Quiero que los significados de esta exposición los construya el espectador» RAFAEL DOCTOR Director del Musac