La información de la desinformación
ESTIMADA señora del Corral: Es costumbre en este periódico, cuando se trata de materia de hurtos al patrimonio, ponerse en contacto con la unidad de la Guardia Civil correspondiente. En concreto, un servidor ha estado y está en permanente contacto desde el principio con dicha unidad la cual nos ha animado a continuar en nuestra labor. Eso mismo se hizo con la Biblioteca Nacional, aunque infructuosamente ya que tanto usted como la jefa del departamento de Bellas Artes y Cartografía estaban en un congreso. No deja de ser curioso que los datos que usted maneja sean paradójicamente los mismos que este periódico dio a conocer a sus lectores al mismo tiempo que a la Guardia Civil, la cual ha reconocido que son datos de gran de interés y que desconocían hasta ese momento. Nosotros no jugamos a Sherlock Holmes. Ustedes sí lo hicieron al llamar anónimamente a este periódico para sonsacar unos datos que a buen seguro hubiéramos facilitado con tan sólo identificarse. No vendría mal de vez en cuando hacerlo así. De este modo pudimos descubrir con gran pesar el pasado diciembre los daños irreversibles ocasionados y ocultados durante siete años por los responsables en su momento de la Biblioteca a otra gran joya que ustedes custodian, el Beato de Fernando I y Sancha , de cuyo estado nos dijeron tal cantidad de mentiras que se podría escribir otro María Moliner. Somos conscientes de su preocupación y su malestar por lo ocurrido que no deja de ser también el nuestro puesto que todos estamos en el mimo afán de proteger nuestro rico y valioso patrimonio cultural. Por ello creemos que recabar toda la información posible e incluso exigir mayor diligencia por parte de quienes están al cuidado de este patrimonio es también competencia de los periodistas, sino, de qué otro modo el ciudadano iba a conocer lo que muchas veces se oculta, la suya la de proteger ese legado.