| Entrevista | Geraldine Chaplin |
«Una vez me dijeron: 'Por ahí va la hija del Gordo y el Flaco'»
La veterana actriz, hija del mítico Charles Chaplin, está de plena actualidad cinematográfica tras su paso por «El orfanato» y pendiente del estreno, el próximo miércoles, de «Los Totenwackers»

Chaplin gesticula en la presentación del filme español «Totenwackers»
Hablar con Chaplin, Geraldine (Santa Mónica, Estados Unidos, 1944), es estar lo más cerca posible de Charlot. Una tentación que la hija del mito gestiona con cariño y amabilidad. «¡Cómo me va a molestar hablar de mi padre!», aclara la actriz, que se encuentra en una gran racha cinematográfica: participa en El orfanato y estrenará en breve la entretenida película infantil Los Totenwackers , además de otros proyectos ya cuajados (lleva seis filmes en un año) y múltiples propuestas que le llegan, según ella, por dos claves: sus arrugas y que escucha a quien le ofrece algo. El caso es que Geraldine Chaplin es una leyenda viva por derecho propio que vive encantada con su trabajo hasta el punto que se confiesa hasta «un poco egoísta» porque le preocupa sólo eso: hacerlo bien y punto. Y que el público y la crítica digan lo que quieran. Con ese planteamiento, su vida de cine es larga. Por herencia y por trayectoria personal. Es simpática, mágica y segura. Cómo no va a serlo alguien cuyo nombre aparece en los créditos de títulos históricos como Doctor Zhivago (1965), Cría cuervos (1975), Los modernos (1988), Hable con ella (2002)¿ Cuente así hasta 130. O lo que es lo mismo: David Lean, Carlos Saura, Alan Rudolph, Pedro Almodóvar... -Una vez dijo que por la calle le espetaron: «Anda, la hija del Gordo y el Flaco». También dicen que no, que no es la hija, que es la madre de Charlot. La sombra genial de su padre es alargada. ¿Le molesta que siempre le pregunten por su padre? -¡Cómo me va a molestar hablar de mi padre! Fue una figura tan importante, tan genial¿ Y, a la vez, es mi padre. Si no me preguntan nada, me digo: Esto está empezando a ser una entrevista rara... -Entonces, ¿qué tipo de cine cree que haría a día de hoy Charles Chaplin? -Es una buena pregunta porque tal y como veía su trabajo y su preocupación por el mundo, Charlot estaría muy enfadado por tener el mundo que tenemos. Estoy contenta de que mi padre no haya llegado a ver a lo que hemos llegado. Y eso que ya con lo que había estuvo enfadado toda su vida. -¿Tiene alguna película suya que sea su favorita? -Todas sus películas son mis favoritas. Era un genio porque siempre estaba enfadado con las injusticias. -Los niños de «Los Totenwackers», de 12 y 11 años, dicen: «Sí, sabemos quién es Charlot. Es el padre de Geraldine». Ahora es usted quien lleva el apellido. ¿Qué pasa que ahora no para de trabajar? -Es increíble. El año pasado hice ¡seis! películas. Me gusta mi trabajo. -¿Y a qué cree que se debe? -Creo que ahora trabajo mucho gracias a mis arrugas. Soy la única actriz con arrugas, las demás están todas operadas. También porque hay directores jóvenes que han descubierto que soy más accesible de lo que ellos piensan, y que si me ofrecen algo interesante, acepto. Y a que parece que puedo hacerlo bien de abuelita o de bruja. Voy a hacer una película que se titula Diario de una ninfómana y, claro, hago de la abuelita de la ninfómana. -En «Los Totenwackers», todos los niños de España (esperemos) la verán como una mala¿ -Un papel de asesina en serie era demasiado irresistible. Y pelearme con un fantasma, también. -¿No cree que una película de estas características, cine español para niños, debe contar con cierto apoyo por su apuesta frente a las grandes producciones? -Sí, por supuesto. Lo he pensado. No hay ninguna otra película así para los niños, a no ser las grandes producciones americanas, que, sean buenas o malas, llegan, recaudan en un par de semanas y todo resuelto. Espero que tenga suerte. -Finalmente, a vueltas con la crítica¿ -A mí, a estas alturas, me interesa más el trabajo que el resultado. Es terrible, egoísta, pero si no le gusta a la crítica o al público, no me importa demasiado. Cuando trabajo tengo la sensación de estar haciendo la mejor película del mundo. -¿Y espera premios? -No, porque me interesan los premios de verdad. No me interesan esos premios en los que te dicen que te lo dan si vas a recogerlo. -¿«El orfanato» ganará el Oscar? -Es muy difícil. Muy, muy difícil. Además, es que todavía ni ha sido nominada.