Radiografía del Purple y otros

La ola de festivales lleva a los organizadores a programar con más versatilidad para intentar atraer más público y conservar las señas de identidad con las que nacieron

Imagen del concierto ofrecido ayer por la banda Deluxe, que actuó en el escenario Purple

Publicado por
Pacho Rodríguez - león
León

Creado:

Actualizado:

Hay un dicho malicioso que dice que quien ha visto un festival los ha visto todos. Pero no. No hay que caer en la perezosa tentación de: «Yo hubiera traído a¿». No, porque ya se sabe también que lo mismo que en cada español hay un seleccionador, en cada aficionado a lo indie-mod o vaya usted a saber hay un programador-organizador de conciertos en potencia, muchos de los cuáles llegan a perpetrar algún evento. Y eso sí que son auténticos festivales¿ de despropósitos. En cuanto a artistas festivaleables tampoco se puede decir que todo sea un jardín de rosas. Se libran muchos duelos, florentinos y menos palaciegos, para hacer encajar a una u otra banda en según qué festival. Es decir, que la escena indie también sucumbe al tráfico de influencias, a veces hasta límites sonrojantes en una supuesta parte del negocio que vende fair play y el predominio de la pasión por la música. Los grupos españoles también tienen sus más y sus menos a la hora de acceder a un circuito que se ha convertido en un interesante escaparate para el directo. Pero si Amaral, aunque ahora estemos en otros tiempos, mejor dicho, otros cachés, hubiera sido feliz en cualquiera de los festivales pop más destacados, los directores de estos eventos no les consideran dentro del estilo de lo que organizan, aunque sí contraten a gente de fuera como Keane, que se han paseado con éxito por las listas comerciales del pay per sing. Pereza, otro ejemplo, no hace festivales casi por prescripción facultativa. Ya no quieren. «Se comportan como lo contrario de lo que predican: como una secta», ha afirmado Rubén Pozo, 50 por ciento del exitoso grupo madrileño. En cambio, Fangoria, el ayer estrella del Purple Xoel López o el local Cooper sí gozan del favor de los cerebros que diseñan los carteles de la independencia. Los hermanos de Ariadna (Gil) Se puede hablar de lo que queda del Purple según los discos del amigo mod. Ese que los tiene todos y anda León arriba, León abajo, para disfrutar del Purple y ejercer de anfitrión de los colegas visitantes que estos días pasan por la ciudad. Ayer, entre otros, la anécdota de sociedad era la presencia de Albert Gil, hermano de la archiconocida actriz Ariadna, que en sus tiempos se recorría en primera fila las salas por las que tocaban los inolvidables Brighton 64. Hoy pasarán Black Shampoo, un grupo con matriz leonesa y con sabor clandestino y que es un punto de encuentro de músicos de edades y procedencia diversa. La mañana se completa con Mod Time, que es la recuperación de Javier Sun, un donostiarra de trayectoria extensa y cuyo nombre de grupo lo dice todo, con el atractivo añadido de que traerán una formación acústica. El gallego Juan Rivas, que es tanto de estilista como de orquesta de baile vermú color sepia, será una de las apuestas a debate del Purple. Sus razones tendrán. Por la tarde, una de catalanes y otra de madrileños. Los primeros, The Gurus, un buen grupo que busca su sitio. Y después Fortune Tellers, que prometen moverse, sin perderse, entre The Who y Kula Shaker. Para rematar la faena, un histórico Dean Parrish, que ocupa el lugar ya inevitable de todo festival que se precie: la operación rescate. Como final de viernes, The Thrills. Un grupo de chicos a los que amó Morrisey, lo cual es buena señal. Big Boss Man y el My Sharona La traca final del sábado promete ser un día para enmarcar. Desde The Creeps, pura historia, como el señor Adolfo Rodríguez, otra apuesta peculiar, a los gallegos Phanton Keys, Farrah y The Ven, la jornada tendrá un final tan apoteósico como el principio del día. En el escenario Musac, a las 13.30 hay una cita obligada con un genio imparable. Una caja de música de carne y hueso para poner a bailar al más parado. The Bongolian, de Nasser Bouzida, Big Boss Man, para más señas, es una oferta que no podrás rechazar. Pero la noche reserva uno de esos momentos históricos que resonarán por toda España. Llegan The Knack, aquel grupo que despachó My Sharona, un single de escuela, que ha sonado, suena y sonará con la fuerza de las canciones imborrables.

Cargando contenidos...