Artista
«En realidad, el laberinto es el espacio que todos ocupamos en este mundo»
El Musac alberga la primera exposición individual en España del artista británico Cerith Wyn Evans, un recorrido a través de los lenguajes del subconsciente «Trato de crear algo con o

Es uno de los artistas más geniales de la actualidad. El Musac inauguró el pasado sábado una muestra de Cerith Wyn Evans titulada visibleinvisible , un apasionante juego que reta al visitante a poner en duda las percepciones y a entablar un diálogo alternativo, deconstruyendo todo lo aprehendido, con su propia razón y con los demás. -¿Cree que la razón debe liderar siempre todo lo que hacemos y pensamos? -No. Creo que manda demasiado y posiblemente ése sea en cierto modo el tema alrededor del cual gira la exposición. Lo que yo intento hacer es encontrar soluciones diferentes. Hay subjetividades alternativas, maneras diferentes de construir nuestras percepciones, nuestra realidad, nuestra manera de estar en el mundo. Y creo que merece la pena perseguir este experimento porque cuestionar el orden natural, o lo que se presume que ha sido o es, tiene consecuencias sociales y políticas. De lo contrario, nos estamos imponiendo terribles límites y nos sentiremos aprisionados de muchas maneras. -¿Cuál es la manera de conseguir que la razón o los sentidos no nos engañen? -Se trata de un ejercicio de consciencia. En algunas ocasiones, implica una especie de escepticismo saludable para desarrollar un sistema de juego basado en la duda. Cuando los niños comienzan a aprender lo cuestionan todo de manera natural, pero a medida que crecemos se nos enseña y adoctrina en términos de sentido común, algo que resulta demasiado peligroso. Las convenciones sociales se mantienen a menudo para que la gente permanezca en su lugar, para que no se hagan preguntas incómodas y para que no cuestionen la autoridad. Hay que ser conscientes de cuál es nuestra responsabilidad en relación a cuál es nuestro potencial. -Para hacer ese ejercicio, tal vez tenemos que evitar todo lo que hemos aprendido y todo lo que somos... -No creo que en realidad tengamos que hacer nada. Sólo creo que hay alternativas. Hay voces, lecturas y modos de percepción alternativos que no están gobernadas por la televisión, las películas o narrativas sobredeterminadas. Debemos dejar espacio para el razonamiento fluido, para cuestionar las jerarquías porque esa es la manera de abrir nuestro espacio para el juego y la imaginación. -En algún sentido es una vuelta a Dadá -Si. Dadá también trataba acerca de esta manera de interrogarse las convenciones y, muy a menudo, resultaba en una especie de mezcla de humor y violencia. Este tipo de comportamiento suele darse entre la gente que cuestiona la autoridad. -¿Cómo podemos dudar durante todo el tiempo, acerca de todo? -Es algo que merece la pena tener en mente y no perder de vista completamente. Algunas veces resulta complicado porque la mayor parte del tiempo no dejas de encontrar gente que trata de aproximarse a ti de distinta manera, lo que esencialmente es compasión comunicativa. -El concepto de laberinto está muy presente en esta exhibition. El tiempo y el espacio se convierten en laberintos cuya salida es difícil de encontrar. -Es una metáfora tan poderosa, tan antigua, una construcción fascinante... No creo que para mí resulte un ejercicio tan pragmático como hallar la manera de encontrar la salida. Pienso que más bien debemos pensar que cuando dejamos uno, en realidad nos encontramos en medio de otro laberinto. Los laberintos tienen esa clase de matemática barroca, tan avanzada y compleja que no puedes tratar de comprenderlo. Cuando los científicos tratan de explicarlo, me resulta tan incomprensible... pero al mismo tiempo se trata de un concepto que juega con la imaginación desde el principio. En realidad, el laberinto es el territorio que todos ocupamos. -Como los laberintos borgianos, como en «El inmortal». -Si. La exposición comienza y acaba con la misma pieza, así que empiezas y terminas en la misma posición. Para mí representa una figura relacionada con una puesta en escena que trata con la inmortalidad, con esa idea de romper las barreras de la imaginación. La idea de reencarnación, de volver a un momento determinado, de no morir es tan profunda en tanta gente... -¿Existe la realidad como tal o podemos crear una realidad particular? -En cierto modo, mi proyecto trata acerca de la utopía de las ideas. Mucha gente defendería que nuestra realidad diaria implica el ahora y el aquí, con cosas como qué voy a comer, que voy a hacer mañana por la tarde, ¿me llamará?, tengo que acordarme de llamar a mi madre, dónde iré de vacaciones o estoy preocupado porque un amigo está enfermo... tantas cosas. Funcionar socialmente está comprometido con cómo usas el lenguaje. Más o menos tenemos que ponernos de acuerdo en cosas inefables. Podemos echar mano por ejemplo de un filósofo como Wittgenstein. Ambos podemos estar de acuerdo en que el color de este libro de Andy Warhol es rojo. Si usted me dice que no es así, que el libro es verde, entonces ese hecho se convierte en una pregunta difícil de contestar. ¿Cómo nos comunicamos con los demás? ¿Cómo elegimos unas bases en nuestras palabras y no otras? Mi lengua materna es el galés. Si yo le hablara en galés, usted no me entendería y si usted me planteara esta entrevista en español, desafortunadamente, yo no podría contestarla. Quiero decir con esto que hay tantas cosas que negociar constantemente... -Eso ocurre también con el lenguaje no verbal -Si. Y algunas veces cuando alguien es excesivamente sensible... Normalmente esta gente tiene problemas porque sienten las cosas de una manera tan intensa, tan fuerte que no pueden comunicarse con los demás. Yo sólo espero ser capaz de estar atento a lo que ocurre fuera de mi, a las posibles alternativas que se me pueden plantear. Mire, el otro día un amigo que dijo que su madre sufría alzheimer. La pobre ha perdido su memoria hasta el punto de que se ha olvidado de respirar. Es una idea tan extraordinaria. Solemos pensar que las funciones del cuerpo son automáticas. Es un ejemplo muy extremo pero debemos reflexionar acerca de cómo son las cosas, de cómo funcionan y de hasta qué punto las cosas no son lo que parecen. -Tenía un profesor en la universidad que decía que la comunicación es imposible, porque siempre tenemos que traducir lo que nos quiere decir nuestro interlocutor y eso requiere conocer sus vivencias, su experiencia, su manera de enfrentarse al mundo. -Yo creo que sí es posible y que merece la pena hacer el experimento. He pasado mucho tiempo en Japón y leer y escribir en japonés es extremadamente difícil. Muy a menudo los malentendidos pueden ser estudiados desde el punto de vista del psicoanálisis. Es un error causado por el inconsciente, una figura que en inglés llamamos error freudiano. Cuando se produce, hay que pensar en las convenciones que yacen en el subconsciente. Nosotros configuramos la consciencia, los registros simbólicos y sociales. -¿Cómo llega a desarrollar este sistema de percepciones artísticas basadas en el lenguaje morse? -Muy despacio. Como hemos hablado antes, mi proyecto avanza en un tipo de narrativa laberíntica que forma parte de un viaje. Esta forma de «contar una historia sobre cómo contar una historia», es una especie de mise en abyme , de alguna manera un hundimiento, como algo que se derrumba dentro de otra cosa. Es un proceso en movimiento. Así que pensé que, tal vez, había alguna manera de detener ese movimiento, de pararlo, como una figura dentro del laberinto o como un laberinto dentro del laberinto, una idea borgesiana. Por otro lado, como le he dicho antes, hace quince años pasé largas temporadas en Japón. Allí me sentí totalmente sobrecogido con la experiencia... Tenía una ignorancia absoluta o muy poca comprensión acerca de cosas banales, como dónde aparcar o alquilar un coche, por poner un ejemplo. Pero, en lugar de sentirme frustrado o confundido, me sentí totalmente liberado. En realidad, inspirado, con este sentimiento de liberación que tienes cuando estás perdido. Bien, el caso es que estaba trabajando cuando vi que la luz de la ventana de enfrente parpadeaba. Pensé que debía tener alguna explicación, que alguien estaba enviando mensajes. Los flashes eran irregulares. Tuve un sentimiento muy fuerte de que se trataba de una narrativa encriptaba. Entonces leí en el periódico que el morse, que tanto se había utilizado en Europa, estaba oficialmente muerto. Todo este proceso me llevó a aprender acerca del lenguaje morse. Una experiencia me llevó de una exposición a otra. -En cierto modo, se podría decir que esta exposición es un paseo a través de su propia vida. -Si, en cierto modo, es así. No creo que mi trabajo sea autobiográfico en un sentido convencional, pero si desde una perspectiva más profunda. Hay muchos retratos de mí mismo en la exposición y tal vez sea porque yo no suelo hablar en primera persona.