El perfil del lector: mujer, universitaria, le gusta leer en casa, por evasión y prefiere las novelas
Sólo leen la mitad de los leoneses y nada más que ocho libros al año

Hay pocos lectores y los que sí leen apenas superan los ocho libros de media al año. El dato resulta desolador. León figura entre las provincias donde menos se lee. Apenas un 54 por ciento de los leoneses se declara lector, lo que quiere decir que cuatro de cada diez jamás cogen un libro. Los datos pertenecen al informe Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2007, realizado por la Federación de Gremios de Editores de España. En el ránking nacional, León figura a la cola, casi tres puntos por debajo de la media nacional y a dieciséis puntos de distancia de Europa, donde el 70 por ciento de los ciudadanos se declaran lectores habituales. Las comunidades donde más se lee son Madrid (65%), Cataluña (59,3%), Canarias (58,7%), Asturias (58,4%), y Aragón (58,2%). El perfil del lector español -extrapolable también a León- es el de una mujer, universitaria y joven que prefiere la novela, lee en castellano y en casa, y lo hace por entretenimiento. También es poco alentador que los lectores habituales apenas superen los ocho libros al año de media. Año tras año -desde hace más de tres-, escritores como Dan Brown, con El código Da Vinci , y Ken Follet, con Los pilares de la tierra -escrita hace nada menos que veinte años-, son los que encabezan las listas de los autores más leídos. Claro que en ellas se han colado los españoles Ildefonso Falcones, con La catedral del mar, y Carlos Ruiz Zafón, con La sombra del viento. Ningún leonés, y eso que la provincia cuenta con una de las mejores nóminas de escritores, está en puesto destacado entre los veinte más leídos. Los mejores datos del informe de los editores hay que buscarlos en las nuevas generaciones: el 84,5% de los niños de 10 a 13 años se declaran lectores. Y una pista para los escritores: los lectores prefieren las novelas; en el caso de las mujeres, mejor si son románticas o de intriga, mientras que los hombres detestan las tramas sentimentales.