Diario de León
Publicado por
JOSÉ JAVIER ESPARZA
León

Creado:

Actualizado:

LA COSA MÁS llamativa que hemos sabido en los últimos días es ese proyecto de La Sexta de festejar el aniversario de la II República (14 de abril) con un programa de historia-ficción: Viva la República , que la cadena de Roures emitirá el próximo domingo, víspera de la efeméride. Hay un precedente norteamericano: The Confederate States of America , que partía de la hipótesis de qué habría pasado si los sudistas hubieran ganado la Guerra de Secesión. Esto de La Sexta sigue el mismo modelo: ¿Qué habría pasado si nuestra guerra civil la hubiera ganado el Frente Popular? El punto de partida es sorprendente: en 1938, Negrín dimite, le sustituye Indalecio Prieto, los comunistas pierden su hegemonía, el Frente Popular se aproxima a las democracias occidentales y los republicanos ganan la batalla del Ebro. Hace falta un esfuerzo de imaginación excesivo: ¿La Unión Soviética de Stalin, dechado de transigencia, se aviene a perder sus alfiles en España? La continuación del relato no es menos fantasiosa. Pero en realidad se trata de una reconstrucción hacia atrás: a los que han inventado esta historia -Gabriel Cardona es el principal muñidor- les interesa ante todo aseverar que una victoria republicana en la guerra civil habría hecho de España una democracia al estilo occidental en fecha tan temprana como los años cincuenta, y a partir de ahí van reconstruyendo un pasado imaginario. El ejercicio es divertido, pero no deja de presentar un inconveniente: no sólo inventa una historia falsa, sino que parte de una lectura falsa de la historia real. Un guión como el de Viva la República sólo tiene sentido si se acepta que el Frente Popular contenía en su interior la posibilidad de transformarse en un movimiento realmente democrático, pero eso, que es discutible para 1936, es absolutamente demencial para 1938. Navegamos en plena distorsión de la realidad. Hasta fecha reciente, la distorsión de la realidad formaba parte de las competencias de los psiquiatras: cuando uno veía la realidad exterior de forma distinta a como objetivamente es, entonces se imponía la terapia. Pero para eso se requiere que alguien sostenga la existencia de una realidad objetiva; si tal cosa desaparece, entonces la distorsión deja de parecer un desarreglo, e incluso hay quien dice que la distorsión de la realidad no sólo no es mala, sino que puede ser buena si ayuda a elevar la autoestima del paciente. O sea: si usted es muy bajito, pero se ve muy alto, no hay problema si ello le hace feliz; ya no hay que intentar convencer al paciente de que no pasa nada por ser bajito, sino que hay que reafirmarle en su convicción de ser alto. Habrá que ver el domingo Viva la República , pero, por lo que La Sexta ha contado, el alarde suena a diván.

tracking