Diario de León

La red de corrupción implica a empresarios, políticos y narcotraficantes

La periodista Lydia Cacho escribe la historia de los perdedores

«Memorias de una infamia» completa su denuncia de una red mexicana de trata de menores

Lydia Cacho en una de sus últimas visitas a Madrid

Lydia Cacho en una de sus últimas visitas a Madrid

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Manu Mediavilla - madrid
León

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Mientras viva seguiré escribiendo, y con lo escrito, seguiré viviendo». Así cierra la periodista y feminista mexicana Lydia Cacho sus Memorias de una infamia , libro que se publica en España justo cuando su autora acaba de recibir el Premio a la Libertad de Prensa de la Unesco en reconocimiento a su «coraje» para continuar «denunciando la corrupción política, el crimen organizado y la violencia frente a amenazas de muerte, ataques contra su vida y batallas legales». Esta nueva obra completa su denuncia de la implicación de empresarios, políticos y narcotraficantes en la red mexicana de trata de menores que describió en 2005 en Los demonios del Edén . El poder que protege a la pornografía infantil . Entonces evitó hablar de sí misma, convencida de que quien ejerce el periodismo «nunca debe convertirse en personaje de sus investigaciones». Y ahora lo hace a regañadientes para reafirmar su doble compromiso con la verdad y con las víctimas de los poderes corruptos y violentos que tienen carta de impunidad. La verdadera historia Primero, según contó en la madrileña Casa de América durante el ciclo «Por qué las siguen matando: Seminario Iberoamericano sobre Asesinatos de Mujeres», porque «la historia de los perdedores no la escribe nadie», mientras esos poderosos «sí van contando la historia, fabricándola» para que cuadre con sus intereses. Segundo, porque «tras salir viva de secuestros y torturas se adquiere una responsabilidad con los periodistas asesinados en México» (cinco por año desde 2000) «y con las niñas que se atrevieron a contarme su caso», sobre todo con aquella de 11 años que en abril de 2004 le encogió el alma con su «¿verdad que tú no vas a dejar que nos hagan más daño?». Y tercero, porque, como le dijo su pareja, «lo único que no me perdonaría es que, si me mataban, la gente no conociera la verdadera historia». Disfunción judicial En realidad, son dos en una, la que cuenta cómo llegaron las chiquillas a las redes de trata de menores, y la que explica «cómo se fortalecen esas redes» con lazos políticos y apoyos económicos. Cacho, cuyo compromiso feminista la llevó a dirigir el Centro Integral de Atención a la Mujer (CIAM-Cancún), descubrió la magnitud de la trama delictiva cuando algunas muchachas buscaron su ayuda tras sentirse traicionadas por las autoridades y tribunales a los que habían acudido inicialmente en 2003. Y allí empezó a nacer «Los demonios del Edén», en el que denunció al hotelero y presunto pederasta Succar Kuri y su entramado de relaciones con influyentes personajes. La obra se publicó en 2005, y las represalias y maniobras legales posteriores -amenazas y atentado, detención y maltrato policial, desaparición de pruebas y violación de procedimientos judiciales, traición de abogados y corrupción de jueces- fueron alimentando estas « Memorias de una infamia » que aspiran a «que la verdad prevalezca». Porque el libro va desenmarañando con datos y pruebas, incluidas grabaciones de conversaciones entre los protagonistas, una red de poder e intercambio de favores en la que aparecen, entre otros, el empresario textil Kamel Nacif, el gobernador de Puebla Mario Marín y el líder parlamentario del Partido Revolucionario Institucional Emilio Gamboa. No ha sido suficiente, se lamenta Cacho, para desmontar el «clima de impunidad y corrupción en México» que hace que «tan sólo dos de cada 100 delincuentes terminen en prisión». Por una parte, recalca, el país sigue «controlado por un pequeñísimo grupo» de personas. Por otra, el poder político y económico «se recicla constantemente» sin hacer ascos a personajes de actividades más que dudosas.

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