Diario de León
Publicado por
JOSÉ JAVIER ESPARZA
León

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EL GÉNERO bélico no goza últimamente de muy buena reputación; al menos, el género bélico presente, es decir, el que cuenta historias fechadas desde 1945 hasta acá. Respecto a los conflictos recientes, y salvado el paréntesis de la guerra de Vietnam, el cine nos ha dejado algunas piezas francamente buenas como Blackhawk derribado , pero muy poco más. Piense usted si hay películas sobre las varias guerras del Golfo Pérsico, las infinitas matanzas africanas o la última guerra de los Balcanes: apenas existen tales. Hay, por supuesto, reflexiones cinematográficas en ambiente bélico, pero no hay propiamente cine bélico, con las características épicas que son propias del género. Estas últimas han pasado más bien al género de acción, como en la serie de Rambo . Si esto es así en el cine, lo es mucho más en la televisión, donde el relato bélico se congela en la segunda guerra mundial. ¿Qué series bélicas de tema contemporáneo hay en pantalla? En los últimos años, sólo dos, y ambas norteamericanas: una que no es propiamente bélica, sino un mixto de uniformes y tribunales, como es JAG , y otra más marcadamente de acción como The Unit , sobre una unidad de fuerzas especiales. The Unit posee una calidad muy superior a la otra, especialmente por la complejidad de los guiones. La emite La Sexta en la noche -más exactamente, en torno a la medianoche- de los martes y mantiene una cifra fija de seguidores superior al medio millón. The Unit no deja de ser una serie marginal en nuestra parrilla, pero, para los aficionados al género, posee casi todos los ingredientes canónicos de estos relatos, que no reposan tanto sobre el alarde de armamento (aviones, carros, helicópteros, explosiones, todo eso) como sobre la puesta en escena de una cierta ética: camaradería, sacrificio, obediencia. Lo más llamativo de la serie, bajo mi punto de vista, es su discurso: aquí el soldado ya no es el héroe de la comunidad (siempre se presentaba así en el cine bélico clásico), sino alguien cuyo heroísmo se manifiesta a pesar de la propia comunidad. La gente -la sociedad- ve con malos ojos a esos tipos tan complicados en los que, sin embargo, descansan los valores más nobles, unos valores que la sociedad actual ya ha olvidado. El soldado añade a la dureza de su oficio la incomprensión de la gente, la hostilidad de la prensa -por ejemplo, ese periodista del episodio de esta semana- y las asechanzas de los políticos, siempre turbias. El enemigo está en todas partes: enfrente y también en las propias líneas. Al final, el soldado queda convertido más bien en un guerrero -eso se dice en The Unit varias veces-, una casta aparte, como en el mundo pre moderno. Qué vueltas dan las cosas.

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