Valencia de Don Juan | El desigual juego de los toros no permitió un mayor lucimiento de los diestros
Uceda Leal, Tejela y Juan Diego abren la puerta grande
El acierto a la hora de matar permitió a los toreros cortar siete orejas

Matías Tejela fue el triunfador de la tarde gracias a la faena realizada al último toro del festejo
Salieron a hombros los tres diestros en el festejo celebrado ayer en Valencia de Don Juan, aunque los méritos realizados fueron bien distintos en cada caso. Hubo ambiente festivo, como siempre en esta plaza, y los aficionados fueron generosos con los trofeos, aunque sin la alegría en las peticiones de otras veces. Suficiente, en cualquier caso, para que los toreros puedan presumir de triunfo. Los toros En cuanto a los toros, el festejo se dividió en dos partes bien diferenciadas, protagonizadas por las dos ganaderías actuantes. Los tres primeros toros fueron noblotes y dóciles, aunque faltos de fuerzas (de manera escandalosa el tercero); mientras que los tres últimos astados, mejor presentados, presentaron más dificultades para los actuantes, sin comerse a nadie. Obstáculos que cada diestro salvó de la mejor manera que pudo. El más ovacionado fue Matías Tejela, que se ganó al público con su entregada actuación en el último de la tarde, un burraco que ya fue violento de salida en el capote y que se dolió en banderillas, al que aplacó el madrileño con muleta poderosa y las buenas maneras de que siempre hace gala este joven torero. El toro protagonizó también el único incidente de una tarde tranquila en lo que a sustos se refiere, al caer ante él el banderillero Carlos Ávila. Hábil el de plata, se hizo su propio quite con el capote con tiempo suficiente para que llegaran sus compañeros y le sacaran el toro de encima. En cuanto a la faena, Tejela domeñó la brusquedad del astado con paciencia, poder y muleta firme. Faena basada inicialmente en la mano izquierda, sacándole los pases de uno en uno, bien compuesta la figura y aprovechando el recorrido del toro. Fue un trasteo despacioso, pero sin dudas, que puso de acuerdo a toda la plaza, que ya en las postrimerías del festejo se metió de lleno en la faena. También por el pitón derecho dio mucho aire al toro, y acabó adornándose de rodillas. Voluntarioso En su primer toro no tuvo opción. Voluntarioso, colocó con soltura dos pares de banderillas antes de que el toro se derrumbara con estrépito, el que mantuvieron las peñas después en sonora protesta durante toda la faena. Intentó el madrileño aliviarlo por arriba, y arrancó algún pase despacioso, aunque el toro no dejó de medir la arena para desesperación del respetable. Se agradeció la voluntad y al final se pidió una oreja, será por la costumbre. Muy torero anduvo toda la tarde Uceda Leal, que lanceó con gusto por verónicas a su primero en el recibo, un toro noble que siguió con fijeza la muleta. El madrileño lo cuidó trasteando con suavidad para no quebrar sus fuerzas; y sacó algunos pases largos, bien compuesta la figura, que adornó con molinetes. Exprimió las embestidas del astado sin perder la compostura. En el que hizo cuarto, que levantó de salida las tablas de un burladero, inició la faena doblándose para someter los bríos del toro. Por el izquierdo le perdió pasos para alargar el viaje, y dejó algunos naturales más ajustados. Andarín y mirón al final, por la derecha sorteó los enganchones de un animal que salía de la embestida con la cara por arriba. Resolvió con solvencia, y sin complicarse. El menos placeado Mucha voluntad puso Juan Diego toda la tarde, pero se evidenció que es el menos placeado de los diestros. Al que hizo segundo, más incierto que sus hermanos, lo trasteó con ganas pero algo despegadillo, aunque en la suerte suprema metió la mano con eficacia y cortó una oreja por una estocada entera de rápido efecto. En el quinto estuvo animoso en los lances de recibo, y le echó ganas también en un trasteo algo desajustado en el que pocas veces encontró la colocación adecuada. El toro tenía además la cara muy alta y acabó revolviéndose pronto, con un viaje cada vez más corto. Mató también con eficacia y se ganó la puerta grande.