Un director vapuleado por la crítica y amado por el público
Pedro Masó, que pasó por todos los oficios de esta profesión hasta convertirse en autor de clásicos de los años 60 y 70, siempre reconocido por la profesión, vapuleado por la crítica y amado por el público. Genio y figura,Masó, que siempre se consideró tratado «injustamente» por la crítica y «falto de reconocimiento», vio culminada su carrera hace dos años, cuando sus compañeros le otorgaron el Goya de Honor. «El Goya lo es todo», decía emocionado este hombre que lo acogía con fuerza para continuar sin salirse un milímetro de su línea. Masó era una fuerza de la naturaleza capaz de empezar de extra, seguir de botones y llegar a ser guionista, director y productor con un sello propio, hacer cine siempre pensando en el público. Así consiguió taquillazos como Atraco a las tres», Las chicas de la Cruz Roja o La gran familia, esta última tomada como un reto, pues, «nadie se la creía porque hablaba de un matrimonio con quince hijos que es feliz». Fiel a sí mismo, la carrera de Masó está llena de unos altibajos que él reconocía: «Me he hecho rico tres veces y me he arruinado otras tres».